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We Are the Union: How Worker-to-Worker Organizing Is Revitalizing Labor and Winning Big, de Eric Blanc

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  • We Are the Union: How Worker-to-Worker Organizing Is Revitalizing Labor and Winning Big, de Eric Blanc

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    We Are the Union: How Worker-to-Worker Organizing Is Revitalizing Labor and Winning Big, de Eric Blanc

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2026-03-16

Reseña original en inglés publicada en International Labour Review 165 (1). Traducción de Marta Pino Moreno. Traducido también al francés en Revue internationale du Travail 165 (1).

                                                                                                                               

Este libro ofrece una perspectiva fascinante sobre el desarrollo y la difusión de las coaliciones de trabajadores en los Estados Unidos. En la primera parte se define el concepto de coalición, entendido como una forma de organización colectiva en la que son los propios trabajadores —y no representantes sindicales remunerados— quienes toman la iniciativa en las campañas. Después se describe la magnitud del desafío que afronta el movimiento sindical en los Estados Unidos. Los problemas no son exclusivos de ese país. En un contexto de crecimiento del empleo en el sector servicios, han proliferado los lugares de trabajo pequeños y dispersos, difíciles de sindicalizar con métodos de organización convencionales que entrañan riesgos y demandan muchos recursos. La rotación de trabajadores suele ser elevada en sectores como el comercio al por menor y la hostelería, lo que impide sostener en el tiempo las iniciativas de organización.

Los tres capítulos de la segunda parte se dedican a examinar en detalle tres casos de exitosas coaliciones. En la tercera parte se extraen algunas enseñanzas que ejemplifican las ventajas de esta forma de organización, en contraste con las estructuras dependientes de sindicalistas remunerados. Este análisis refuerza la tesis central del libro, a saber, que la organización de trabajadores a la escala necesaria para recuperar una presencia significativa en las relaciones laborales estadounidenses no puede, en modo alguno, sustentarse en costosas campañas orquestadas principalmente por dirigentes sindicales. El poder debe recaer en los propios trabajadores, a través de la formación en línea y la creación de redes. En la cuarta y última parte, se analizan tres factores exógenos al movimiento sindical que han favorecido el auge de la actividad organizativa y los éxitos cosechados en el periodo inmediatamente posterior a la pandemia de COVID-19: la política gubernamental, las herramientas digitales para formar y conectar a los trabajadores, y un giro en los valores políticos de los trabajadores jóvenes, quienes —según se aduce— muestran una mayor afinidad con el sindicalismo que las generaciones anteriores.

En definitiva, este libro constituye un valioso recurso para cualquier persona interesada en el panorama actual de la sindicación en los Estados Unidos. Las reflexiones sobre el papel del Estado, a pesar de su brevedad, son elocuentes y singulares en el análisis sindical estadounidense. Es asimismo loable el intento de estimar los costos de un modelo de negocio que vertebra las campañas en torno a la figura de los organizadores profesionales. Aun tratándose de un cálculo inevitablemente parcial debido a la precariedad de los datos, el análisis resulta convincente y enriquece los debates tanto en los Estados Unidos como en el ámbito internacional.

No obstante, hay algunos aspectos mejorables, como la falta de claridad sobre el público al que se dirige el libro. Está publicado por una prestigiosa editorial universitaria estadounidense y se centra abiertamente en los Estados Unidos, pero el texto presenta un tono menos formal de lo que cabría esperar e incluye algunas generalizaciones poco documentadas que pueden resultar opacas para los lectores de otros países. El perfil del público destinatario se vuelve algo más nítido en la conclusión, cuando el autor interpela en segunda persona a un lector caracterizado como un trabajador estadounidense que aspira a organizarse. Sin embargo, al no haber ninguna indicación al respecto en las páginas iniciales, este giro inesperado oscurece la interpretación del tono del análisis en algunos puntos. Además, si la obra está destinada al trabajador estadounidense no organizado, habría sido conveniente —y tal vez necesario— dedicar más atención a los riesgos de la estrategia propuesta. Solo se alude a ellos sin entrar en detalles. Las coaliciones de trabajadores transfieren importantes responsabilidades y riesgos de los sindicatos a los trabajadores. Los participantes en campañas de organización se exponen a perder el empleo y, de hecho, a menudo lo pierden. Muchos sufren acoso e intimidación, a veces con efectos nocivos para su salud física y mental. Por supuesto, eso también ocurre cuando los organizadores remunerados dirigen las campañas, pero los sindicatos pueden invertir en apoyar a los trabajadores que sufren esos efectos. Aun así, dada la existencia de un riesgo real para las estrategias y tácticas aquí propuestas, habría sido útil mostrar un mayor reconocimiento del problema, máxime teniendo en cuenta la evolución del escenario político estadounidense desde la publicación de la obra.

En conjunto, el libro aporta una visión enriquecedora de las dinámicas de organización en los Estados Unidos y plantea cuestiones de gran interés para los organizadores y los estrategas sindicales en general. Su valor académico es asimismo innegable, porque ayuda a visibilizar las tendencias actuales en los Estados Unidos, un país que ha inspirado durante mucho tiempo otros movimientos sindicales en el mundo. Se trata de un libro importante y útil que infunde esperanzas, formula nuevos interrogantes y explora estrategias sindicales innovadoras.

Melanie Simms

Profesora de Trabajo y Empleo

University of Glasgow