Reseña original en inglés publicada en International Labour Review 164 (4). Traducción de Marta Pino Moreno. Traducida también al francés en Revue internationale du Travail 164 (4).
Esta obra es un estudio muy poco común, probablemente único, sobre la informalidad. Combina un examen de los cambiantes escenarios económicos a lo largo de un extenso marco temporal (de casi cincuenta años) con un análisis crítico de la bibliografía sobre la informalidad, en el cual no se pasan por alto las simplificaciones excesivas a las que a veces han sucumbido diversas organizaciones internacionales, como el Banco Mundial, la OIT y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En general, se trata de un libro útil y esclarecedor.
Algunos estudios sobre la informalidad, en particular sobre el lugar que ocupa en el panorama económico general, han sido mucho más útiles que otros. Dos dificultades persistentes han consistido en vincular el desarrollo de la informalidad al de la economía y en comprender la dinámica de los distintos grupos de empresas informales. Como corresponde a un sector sujeto a tantas discrepancias y percibido desde perspectivas tan diversas, la propia definición de informalidad ha estado abierta a cuestionamientos y debates. Es útil tener presentes distintas definiciones posibles, como hace el autor al centrarse en los artesanos. El Ecuador, una pequeña economía que históricamente ha dependido de uno u otro producto básico de exportación (inicialmente las bananas, después el petróleo), es un caso idóneo para el análisis de este fenómeno, al haber pasado por una amplia variedad de fases macroeconómicas durante el periodo examinado. El tamaño y la composición del sector artesano evolucionaron de forma interesante en ese tiempo. El autor pasa revista también a las pautas y tendencias de la organización política de grupos y subgrupos, analizando su grado de independencia o subordinación, entre otros aspectos.
Entre las perspectivas de política pertinentes a este respecto cabe destacar la neoliberal, el modelo basado en el concepto de «excedente de mano de obra» introducido por W. Arthur Lewis,1 y los modelos progresistas generalmente más favorables a los grupos con ingresos más bajos. Respecto de la perspectiva neoliberal extrema, se critican con acierto las inexactitudes y burdas simplificaciones asociadas a la creencia de que, mientras se persevere en esa estrategia, «todo irá bien en todos los frentes». En mi opinión, se podría haber prestado más atención al modelo del excedente de mano de obra, ya que los principales autores en ese marco eran serios estudiosos del desarrollo. Middleton observa que el tamaño del sector informal en el Ecuador y en muchos otros países no disminuyó tan rápidamente como predecían o esperaban algunos defensores de ese modelo, aunque el pronóstico sí se cumplió en países con tasas de crecimiento más elevadas y generadoras de empleo, como los casos de éxito de Asia Oriental y algunos otros. Podría haber sido interesante centrarse más en análisis más serios de algunos autores citados en la obra como Guillermo E. Perry et al.2 y William F. Maloney.3
Uno de los temas principales de Middleton es la diferencia entre empresas capitalistas y no capitalistas, caracterizadas estas últimas por unos lazos familiares y sociales más fuertes que dan lugar a pautas de comportamiento distintas.4 La teoría neoliberal, basándose en la premisa de que toda reglamentación es perjudicial porque distorsiona el mercado, incurre en error al dar por supuesto que los propietarios de empresas familiares son beneficiarios naturales de las políticas neoliberales y que actúan motivados por fines exclusivamente lucrativos. Middleton (83) critica así esta idea: «[C]uando las personas se identifican con su trabajo, se sienten intrínsecamente motivadas por él, lo encuentran significativo en sí mismo y se enorgullecen de sus productos, es menos probable que se preocupen por las retribuciones materiales». Y no todas quieren crecer.
Muy pocos autores han examinado durante un periodo tan largo y con tanto nivel de detalle la trayectoria del sector de la artesanía informal, dentro del cual Middleton distingue entre empresas familiares, trabajadores a domicilio y empresas basadas en el domicilio. Es asombroso observar los cambios en la composición de la artesanía en Quito a lo largo de los cuarenta años transcurridos entre 1975 y 2015. Las numerosas entrevistas realizadas en ese periodo revelan muchos aspectos de interés y ayudan a evitar los sesgos y excesivas simplificaciones de quienes observan la realidad desde la distancia, impregnados de ideología. Las entrevistas plantean interrogantes sobre las estructuras de mercado en las que trabajan los artesanos (a menudo, bajo un régimen de competencia monopolística; en cambio, el pensamiento neoliberal supone implícitamente que todo el mundo opera en un modelo de competencia pura). Se documentan ejemplos de relaciones con los clientes y de vínculos generalmente limitados entre los sectores informal y formal. Un enfoque útil consiste en analizar los grandes desafíos a que se enfrentaban los artesanos. En 1975 la necesidad de capital era un factor primordial. En 1982 los principales motivos de preocupación eran las ayudas públicas y la mala gestión. En 1995, tras la apertura de la economía, los problemas relativos a la demanda pasaron a ser centrales. El libro también contiene abundante información sobre los procesos económicos y la paulatina organización de un sector que muchos consideraban carente de capacidad organizativa. De hecho, la larga historia de relaciones sociales de los artesanos fuera del lugar de trabajo se remonta a la Edad Media. Un enorme abanico de organizaciones ha competido a lo largo de los años por aliarse con los artesanos ecuatorianos, aunque ningún grupo en particular los ha defendido de manera sistemática.
En cuanto a la microfinanciación, la opinión de Middleton es más bien negativa. Lo que los partidarios más simplistas de esta modalidad tienen en común con sus homólogos neoliberales es que exageran los beneficios potenciales, si bien en su caso el foco de interés es el bienestar de los grupos con menores ingresos. Como la microfinanciación consiste en préstamos a corto plazo con tipos de interés altos anualizados, sus creadores no consideraron que fuera relevante para las necesidades de grupos como los artesanos de trayectoria consolidada, sino más bien para los vendedores ambulantes y otras personas en similares circunstancias. Autores como Milford Bateman, a quien Middleton se remite con frecuencia, critican lo que podría denominarse el modelo de microfinanciación excesivamente simplista y exagerado, pero su crítica no invalida el éxito del mecanismo en las circunstancias identificadas por quienes lo crearon. Diversos estudios empíricos han demostrado que la microfinanciación puede producir beneficios notables. Las dudas de Middleton sobre la posible utilidad de este instrumento para los grupos que analiza son presumiblemente fundadas. En todo caso, sí le atribuye el mérito de ofrecer una meritoria alternativa a los usureros.
En resumen, el autor ha sabido extraer enseñanzas interesantes a partir de un corpus de profusa información.
Albert Berry
University of Toronto
Notes
- W. Arthur Lewis, «Economic Development with Unlimited Supplies of Labour», Manchester School 22, núm. 2 (1954): 139-191. https://doi.org/10.1111/j.1467-9957.1954.tb00021. ⮭
- Guillermo E. Perry, William F. Maloney, Omar S. Arias, Pablo Fajnzylber, Andrew D. Mason y Jaime Saavedra-Chanduvi, Informality: Exit and Exclusion (Washington: Banco Mundial, 2007). [Traducido al español: Informalidad: escape y exclusión (Bogotá: Banco Mundial y Mayol Ediciones, 2007).] ⮭
- William F. Maloney, «Informality Revisited», World Development 32, núm. 7 (2004): 1159-1178. https://doi.org/10.1016/j.worlddev.2004.01.008. ⮭
- Cabe señalar que la pequeña agricultura es, en muchos aspectos, un tipo de empresa paralela. ⮭