Saltar al contenido principal
Artículo

Rasgos de la personalidad, trabajo a distancia y productividad

Authors

Resumen

En este artículo se investiga la relación entre los rasgos de la personalidad y la productividad del trabajo desde el domicilio. Se analizan los datos de una encuesta realizada en Letonia en 2021, que proporciona medidas de los cinco grandes rasgos de la personalidad para más de 1 700 personas con una experiencia reciente de teletrabajo. En igualdad de condiciones, la responsabilidad se asocia positivamente con una mayor productividad en el trabajo desde el domicilio. Además, la responsabilidad y la apertura a la experiencia están positivamente relacionadas con la disposición a trabajar desde el domicilio después de una pandemia. Estos resultados indican que los empleadores favorables al teletrabajo observarán en su plantilla una selección positiva basada en rasgos de la personalidad. En cambio, la relación entre la extraversión y la preferencia por el trabajo a domicilio es negativa. Se concluye que una política uniforme aplicable a todos los casos difícilmente maximizará la productividad de las empresas o la satisfacción de los trabajadores.

Palabras clave: rasgos de la personalidad, trabajo desde el domicilio, productividad, valor de amenidad, curva de aprendizaje, Letonia

215 Visitas

47 Descargas

Publicado el
2025-10-29

Revisión por pares

La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos solo incumbe a sus autores, y su publicación en la Revista Internacional del Trabajo no significa que la OIT las suscriba.

Artículo original: «Personality traits, remote work and productivity». International Labour Review 164 (3). Traducción de Marta Pino Moreno. Traducido también al francés en Revue internationale du Travail 164 (3).

1. Introducción

La pandemia de COVID-19 desencadenó una súbita transición exógena de gran alcance hacia el trabajo desde el domicilio. En pocos meses, la proporción de trabajadores a distancia aumentó del 8,2 al 35,2 por ciento en los Estados Unidos (Bick, Blandin y Mertens 2023) y del 5 a más del 30 por ciento en la Unión Europea (UE) (Sostero et al. 2023). Es cada vez más evidente que la modalidad de trabajo desde el domicilio persistirá en el periodo pospandémico (Bartik et al. 2020; Barrero, Bloom y Davis 2021; OIT 2022; Erdsiek 2021; Criscuolo et al. 2023; Adrjan et al. 2021; Aksoy et al. 2023; Hansen et al. 2023). La proporción de trabajadores a distancia podría aumentar aún más, ya que todavía no ha alcanzado la proporción potencial de puestos de trabajo compatibles con esa modalidad (Bick, Blandin y Mertens 2023). Las estimaciones del potencial de teletrabajo, como las proporcionadas por Dingel y Neiman (2020), suelen basarse en la viabilidad técnica. La prevalencia del teletrabajo dependerá en última instancia de su impacto en la productividad de los trabajadores. Sin embargo, este impacto es ambiguo, ya que algunos estudios señalan una mejora general de la productividad (por ejemplo, Barrero, Bloom y Davis 2021; Criscuolo et al. 2023; Zhang, Gerlowski y Acs 2022; Deole, Deter y Huang 2023; Emanuel, Harrington y Pallais 2023), mientras que otros documentan el efecto contrario (por ejemplo, Bloom et al. 2020; Barber et al. 2021; Kitagawa et al. 2021; Morikawa 2022; Yang et al. 2022; Emanuel y Harrington 2024; Gibbs, Mengel y Siemroth 2023). Esto parece indicar que el trabajo desde el domicilio tiene un impacto muy heterogéneo en la productividad de los trabajadores. Gran parte de esta heterogeneidad sigue inexplicada.

En este artículo se investiga la relación entre los rasgos de la personalidad y la productividad del trabajo desde el domicilio. Se ha demostrado que las competencias no cognitivas y, en particular, los rasgos de la personalidad son un factor que incide notablemente en los resultados del mercado laboral (Heckman, Stixrud y Urzua 2006; Mueller y Plug 2006; Borghans et al. 2008; Heineck y Anger 2010; Heckman y Kautz 2012; Fletcher 2013). En el contexto del trabajo desde el domicilio, las competencias interpersonales, como la responsabilidad o la estabilidad emocional, destacan como factores que podrían explicar la heterogeneidad en la productividad relativa individual de los empleados.

Como primera etapa de este estudio, se diseñó e impartió una encuesta dirigida a más de 1 700 personas que trabajaron desde su domicilio durante la pandemia de COVID-19 en Letonia. Las restricciones que siguieron a la declaración de estado de emergencia decretada por el Gobierno de Letonia en marzo de 2020 provocaron que la proporción de trabajadores a distancia se sextuplicara de forma repentina y exógena. De este modo se creó un experimento natural a gran escala sobre la adopción del trabajo desde el domicilio, lo que redujo los sesgos de autoselección.

La principal variable de interés es una medida autoevaluada de la productividad. Se pidió a las personas encuestadas que evaluaran su productividad relativa cuando trabajaban en la oficina en comparación con su productividad laboral desde el domicilio. Esta formulación aporta dos ventajas principales. En primer lugar, a diferencia de muchos otros estudios, se evita el sesgo de memoria al no comparar la productividad actual con un periodo de referencia pasado. En segundo lugar, se mitiga la sobrevaloración de la propia productividad por exceso de confianza, ya que se pide a los encuestados que comparen su productividad en dos entornos de trabajo hipotéticos alternativos.

La encuesta incluía una sección en la que se medían los «cinco grandes» (Big Five) rasgos de la personalidad: apertura a la experiencia, responsabilidad, extraversión, amabilidad y estabilidad emocional. Se ha demostrado que las medidas individuales de estos rasgos permanecen estables a lo largo del tiempo y en distintas situaciones, sin que se vean afectadas por acontecimientos vitales adversos, lo que mitiga posibles problemas de endogeneidad (Almlund et al. 2011; Heckman y Kautz 2012; Cobb-Clark y Schurer 2012). Se utiliza el inventario de la personalidad de diez elementos (Ten-Item Personality Inventory, TIPI) (Gosling, Rentfrow y Swann 2003), un cuestionario de los cinco grandes rasgos muy utilizado y suficientemente compacto para incluirlo en encuestas a gran escala.

En una segunda fase, se investiga la relación entre los rasgos de la personalidad y la preferencia por el trabajo desde el domicilio en el periodo pospandémico. Los empleadores manifiestan una preocupación generalizada por el efecto de autoselección adversa de empleados en las modalidades de trabajo a distancia (Emanuel y Harrington 2024) y la pérdida de oportunidades de control (Erdsiek 2021). Entender quiénes son los individuos dispuestos a mantener una modalidad de trabajo flexible puede arrojar algo de luz sobre la persistencia del trabajo desde el domicilio a medio plazo.

En tercer lugar, se estudian los valores de reserva para renunciar al trabajo a distancia o aceptarlo después de la pandemia. Varios artículos aportan evidencias de que los trabajadores están, en general, dispuestos a renunciar a parte de su salario a cambio de la posibilidad de trabajar desde su domicilio (Mas y Pallais 2017; Maestas et al. 2018; Barrero, Bloom y Davis 2021; Barrero et al. 2022; Moens et al. 2024; Aksoy et al. 2023). Sin embargo, otros trabajadores insatisfechos con el trabajo desde el domicilio pueden manifestar una fuerte preferencia por el trabajo presencial. Así, el 20 por ciento de los participantes en el experimento de campo realizado por Mas y Pallais (2017) preferirían trabajar de manera exclusivamente presencial, incluso si el trabajo desde el domicilio no estuviera sujeto a ninguna penalización. Este hecho introduce una fuente adicional de heterogeneidad en la determinación de los salarios de reserva, lo que explica en parte la considerable redistribución de los trabajadores por empresas, ocupaciones y sectores observada actualmente en los Estados Unidos. El presente artículo trata de esclarecer los factores que motivan esta heterogeneidad.

El contexto letón es ideal para estudiar el teletrabajo. En primer lugar, Letonia tiene todavía un gran potencial de teletrabajo no aprovechado. Dingel y Neiman (2020) calculan que el 35 por ciento de los empleos en Letonia podrían realizarse a distancia, cifra similar al promedio de la UE. Sin embargo, en 2019, antes de la pandemia, solo el 3 por ciento de la población ocupada trabajaba a distancia, una de las cifras más bajas de la UE.1 En segundo lugar, el Gobierno de Letonia declaró el estado de emergencia en marzo de 2020, lo que introdujo la obligatoriedad del trabajo desde el domicilio para todos los empleados de los sectores público y privado, salvo en los casos en que el trabajo presencial fuera indispensable. La proporción de trabajadores a distancia se sextuplicó: el trabajo desde el domicilio era prácticamente inexistente en febrero de 2020, pero unos meses después casi rozaba su máximo potencial estimado. Así pues, la estricta política de trabajo desde el domicilio constituyó un choque exógeno masivo en cuanto a la adopción de esta modalidad.

Los resultados del estudio indican que los rasgos de la personalidad afectan a la productividad en un régimen de trabajo a distancia. En general, la responsabilidad contribuye de manera positiva a la productividad. Las estimaciones puntuales son estadísticamente significativas, al tiempo que aportan información de utilidad económica: un incremento de 1 punto en la desviación típica de la responsabilidad se asocia con un aumento de 6 puntos porcentuales (p.p.) en la probabilidad de declarar una mayor productividad desde el domicilio (tasa de referencia = 31 por ciento). La responsabilidad y la apertura a la experiencia también se asocian positivamente con la disposición a trabajar desde el hogar en el periodo pospandémico. Esto indica que los empleadores favorables al teletrabajo observarán una selección en su plantilla basada en rasgos de la personalidad.

Dado que la responsabilidad es un rasgo deseable para todos los empleadores, mientras que la apertura a la experiencia es deseable al menos para los empleadores de empresas y organizaciones en crecimiento y/o de naturaleza innovadora, esta selección es positiva desde la perspectiva del empleador, al mitigar sus preocupaciones por la autoselección adversa de las modalidades de trabajo flexible. Esto corrobora los resultados obtenidos por Felstead y Reuschke (2023), que concluyen que los trabajadores con mejor rendimiento son los más dispuestos a seguir trabajando desde su domicilio. En cambio, en el presente estudio se observa una relación negativa entre la extraversión y la preferencia por el teletrabajo. En consonancia con este resultado, los empleadores que aplican modalidades de trabajo a distancia deberían invertir en medidas de socialización para atenuar los efectos negativos del teletrabajo en el bienestar de los trabajadores más extravertidos. También se cuantifican unos efectos de adaptación bastante fuertes: tanto la productividad relativa (autoevaluada) del teletrabajo como la voluntad de teletrabajar desde el domicilio después de la pandemia aumentan durante los seis primeros meses de teletrabajo. Aunque los datos son transversales, esta tendencia coincide con la curva de aprendizaje en la adaptación al teletrabajo según Gajendran y Harrison (2007).

Los resultados aquí obtenidos contribuyen a la bibliografía en tres aspectos principales. En primer lugar, el artículo complementa los estudios anteriores sobre la influencia de los rasgos de la personalidad en los resultados del mercado laboral. La importancia de los rasgos de la personalidad en la determinación de los salarios es un fenómeno bien documentado (Heckman, Stixrud y Urzua 2006; Mueller y Plug 2006; Borghans et al. 2008; Heineck y Anger 2010; Fletcher 2013; Collischon 2020). Aquí se analiza la relación entre los rasgos de la personalidad y la productividad en el contexto del trabajo desde el domicilio.

En segundo lugar, este artículo aporta nueva evidencia empírica a la bibliografía sobre los efectos del trabajo desde el domicilio en la productividad. Varios artículos documentan un efecto heterogéneo del teletrabajo sobre la productividad para distintos subgrupos. Por ejemplo, Burdett et al. (2024) concluyen que el impacto del trabajo desde el domicilio en la productividad es heterogéneo en las distintas categorías socioeconómicas, siendo los trabajadores con baja remuneración, los trabajadores independientes y las mujeres los que se ven afectados de manera más negativa. Del mismo modo, Barber et al. (2021), Lee y Tipoe (2021), Deole, Deter y Huang (2023) y Gibbs, Mengel y Siemroth (2023) observan un impacto en la productividad condicionado por el género, la edad y la estructura familiar. El presente estudio contribuye a estas líneas de investigación introduciendo los rasgos de la personalidad en el análisis.

En tercer lugar, este artículo contribuye a la reciente línea bibliográfica que examina el efecto de reasignación inducido por la pandemia de COVID-19. Bloom et al. (2020) conjeturan que la pandemia actuó como un choque masivo de reasignación, alterando permanentemente la demanda de gran parte de las empresas y, por lo tanto, la estructura del empleo. Basso et al. (2022) estudian la reasignación de trabajadores de puestos inseguros a puestos seguros (en los aspectos relativos al contagio) como un fenómeno previsible en un futuro próximo. El presente artículo demuestra que los rasgos de la personalidad también influyen en la reasignación de trabajadores, al estar fuertemente correlacionados con la propensión a aceptar (o rechazar) el trabajo desde el domicilio.

El resto del artículo se estructura del siguiente modo. Tras revisar la bibliografía pertinente a continuación (apartado 2), se describen los datos y la metodología (apartado 3) y se analizan los resultados (apartado 4). Por último, se extraen las principales conclusiones del estudio (apartado 5).

2. Revisión bibliográfica

La transición inducida por la pandemia hacia el trabajo a distancia ha generado un amplio corpus bibliográfico en el que se estima la relación entre el trabajo desde el domicilio y la productividad. Sin embargo, esta relación ya se había empezado a estudiar antes de la pandemia. En el metaanálisis de Gajendran y Harrison (2007) no se observó ninguna correlación entre el teletrabajo y el rendimiento autoevaluado de los trabajadores, pero sí una correlación positiva entre el trabajo desde el domicilio y el rendimiento evaluado por los supervisores o medido objetivamente. Bloom et al. (2015) y Angelici y Profeta (2024) midieron la productividad de los trabajadores utilizando datos de rendimiento proporcionados por el empleador, y observaron asimismo una incidencia positiva del trabajo desde el domicilio —y de las modalidades de trabajo flexible en general— sobre la productividad. Sin embargo, estos resultados se refieren principalmente a trabajadores que pasaron a un régimen de teletrabajo voluntariamente, así como a empresas cuya dirección es favorable al teletrabajo.

Aprovechando el experimento natural creado por la COVID-19 a escala mundial, y mitigando así los problemas de autoselección, se desarrollaron varios estudios que proporcionan una evidencia empírica más matizada. Muchos autores que utilizan medidas de rendimiento objetivas o evaluadas por los directivos encuentran una relación negativa (en general) entre teletrabajo y productividad. Entre ellos cabe citar Bloom et al. (2020), Morikawa (2022) y Erdsiek (2021) en sus respectivos análisis sobre las empresas del Reino Unido, el Japón y Alemania; Barber et al. (2021), Yang et al. (2022) y Gibbs, Mengel y Siemroth (2023) en relación con los profesionales científicos e intelectuales en los Estados Unidos y la India; y Emanuel y Harrington (2024) en el caso de los trabajadores de centros de atención telefónica en los Estados Unidos. En cambio, se observa una relación positiva entre teletrabajo y rendimiento en los estudios realizados por Criscuolo et al. (2023) en empresas de 25 países, Zhang, Gerlowski y Acs (2022) en pequeñas empresas de los Estados Unidos, y Emanuel, Harrington y Pallais (2023) sobre los ingenieros de software en los Estados Unidos. La evidencia obtenida en investigaciones sobre la productividad autoevaluada también es heterogénea. Por lo que respecta al Reino Unido, Felstead y Reuschke (2023) y Burdett et al. (2024) concluyen que, en términos generales, el trabajo desde el domicilio durante la pandemia no afectó a la productividad de los trabajadores. Por otro lado, Lee y Tipoe (2021) documentan un pequeño descenso de la productividad, mientras que Deole, Deter y Huang (2023) observan una relación positiva entre la frecuencia del trabajo desde el domicilio y la productividad. Los trabajadores de los Estados Unidos afirman que, en general, su productividad aumenta cuando trabajan desde casa (Barrero, Bloom y Davis 2021), mientras que a los trabajadores japoneses les ocurre lo contrario (Kitagawa et al. 2021; Morikawa 2022). Todas estas investigaciones señalan la existencia de grandes disparidades entre los trabajadores: en concreto, las mujeres, las personas ocupadas con hijos en edad escolar y las que tienen empleos mal remunerados sufren la mayor caída de la productividad al trabajar desde su domicilio.

Desde otro punto de vista, Aksoy et al. (2023) concluyen que la mayoría de los trabajadores de los 27 países incluidos en su encuesta se mostraron positivamente sorprendidos por la productividad de su trabajo desde el domicilio, y el valor que atribuían a la opción de trabajar en esa modalidad durante dos a tres días por semana representaba en promedio un 5 por ciento del salario. Los autores constatan que el valor de amenidad de este tipo de trabajo es mayor para las mujeres, las personas con hijos y las que tardan más tiempo en desplazarse al trabajo.

La tesis del presente artículo es que los rasgos de la personalidad pueden explicar (parcialmente) los cambios heterogéneos de productividad de los trabajadores. Aunque las competencias cognitivas están reconocidas, al menos desde Becker (1964), como un destacado factor determinante de los salarios, en la bibliografía económica reciente se ha documentado la función asimismo importante de las competencias no cognitivas —o «competencias interpersonales» (soft skills)— como la persistencia, la motivación intrínseca y el encanto (Heckman, Stixrud y Urzua 2006; Mueller y Plug 2006; Borghans et al. 2008; Cobb-Clark y Tan 2011). Dentro del conjunto de competencias no cognitivas, se ha demostrado que los rasgos de la personalidad explican gran parte de la varianza de los ingresos y, más en general, son buenos predictores del «éxito en la vida» (Heckman y Kautz 2012).

El concepto de rasgos de la personalidad suele aplicarse en el marco del modelo de los cinco factores de la personalidad (Costa y McCrae, 1992). Los cinco grandes rasgos de la personalidad en este marco son la apertura a la experiencia, la responsabilidad, la extraversión, la amabilidad y la estabilidad emocional (véanse las definiciones en el cuadro SA1 del anexo suplementario A en línea, en inglés). Entre las ventajas de esta categorización, varios autores documentan la estabilidad intraindividual a lo largo del tiempo, especialmente en adultos (Roberts y DelVecchio 2000). Se ha observado que los rasgos no se ven muy afectados por acontecimientos vitales adversos, como la pérdida involuntaria del empleo, el divorcio o la muerte del cónyuge (Cobb-Clark y Schurer 2012; Anger, Camehl y Peter 2017; Elkins, Kassenboehmer y Schurer 2017). Esto atenúa los problemas de endogeneidad, al ser poco probable que la pandemia afecte a la medición de los rasgos de la personalidad.

Numerosos estudios muestran una relación significativa entre los cinco grandes rasgos de la personalidad y los resultados laborales en diversos contextos (por ejemplo, Mueller y Plug 2006; Viinikainen et al. 2010; Heineck y Anger 2010; Heineck 2011; Fletcher 2013; Nandi y Nicoletti 2014; Gensowski 2018; Collischon 2020). En general, se evidencia una influencia positiva de la responsabilidad y la estabilidad emocional en los salarios, mientras que la amabilidad se asocia con salarios más bajos. La mayoría de esos estudios también indican que las relaciones entre salarios y rasgos de la personalidad suelen estar condicionadas por el género. El metaanálisis de Alderotti, Rapallini y Traverso (2023) confirma aún más estas relaciones. En un experimento de laboratorio, Cubel et al. (2016) muestran que la responsabilidad se asocia con un mejor rendimiento, de lo que se deduce que los rasgos de la personalidad afectan a los resultados del mercado laboral a través de la productividad. En el contexto del trabajo desde el domicilio, Parra, Gupta y Cadden (2022) concluyen que el agotamiento motivado por el trabajo a distancia se asocia positivamente con el neuroticismo (es decir, baja estabilidad emocional), pero negativamente con la amabilidad y la responsabilidad.

En resumen, la bibliografía indica que el trabajo desde el domicilio tiene un impacto muy heterogéneo en la productividad de los trabajadores. Aunque se han señalado varios factores, como la ocupación, el género y la estructura familiar, gran parte de esta heterogeneidad todavía no se ha investigado suficientemente. Al mismo tiempo, los rasgos de la personalidad, en particular la responsabilidad, determinan diversos resultados laborales, incluida la productividad. En este artículo se analiza la posible influencia de los rasgos de la personalidad en los cambios de productividad asociados al trabajo desde el domicilio.

3. Datos y metodología

3.1. Diseño de la encuesta

En este estudio se han utilizado datos de una encuesta en línea realizada en Letonia en mayo y junio de 2021 para recopilar información sobre la experiencia de teletrabajo de los empleados. La prevalencia del trabajo desde el domicilio en Letonia era muy inferior al promedio de la UE antes de la pandemia, pero se sextuplicó a lo largo de 2020. La población objetivo eran empleados que habían teletrabajado durante la pandemia. Se limitó el sesgo de selección de la muestra vinculado al uso de un medio específico recurriendo a diversos canales para llegar a esta población: portales de noticias nacionales, medios sociales (Facebook y Twitter, ahora X), anuncios radiofónicos y varios organismos institucionales (por ejemplo, la Asociación de Gobiernos Locales y Regionales de Letonia). La encuesta autoadministrada en línea estaba disponible en letón y en ruso, que es la lengua materna de cerca del 35 por ciento de la población. Participaron en la encuesta más de 2 000 personas, de las que se obtuvieron más de 1 700 cuestionarios totalmente cumplimentados. A fin de tener en cuenta el posible sesgo introducido por los canales de encuesta, se ponderó a los encuestados por edad y género para que su composición coincidiera con los datos de la Oficina Central de Estadística de Letonia relativos al teletrabajo en 2021.2

La encuesta constaba de cuatro bloques. El primero contenía una serie de preguntas relacionadas con la experiencia de teletrabajo de los encuestados en aspectos como el lugar de estancia durante la pandemia (por ejemplo, Letonia o el extranjero, una zona rural o urbana, una vivienda unifamiliar o un apartamento). La primera pregunta se refería a si el entrevistado había trabajado solo o principalmente desde el domicilio durante al menos un mes durante la pandemia. La encuesta no proseguía para los encuestados que respondían «no».

El segundo bloque contenía preguntas relacionadas con los desplazamientos al lugar de trabajo. Se preguntaba cuántas veces por semana iban los encuestados a la oficina antes de la pandemia, el medio de transporte utilizado, el tiempo medio que tardaban en desplazarse a la oficina y el dinero que ahorraban en desplazamientos al teletrabajar.

El tercer bloque de preguntas se centraba en las características individuales y del hogar. En primer lugar, se recogía información sobre la edad, el género, la lengua materna y el nivel educativo del encuestado. A continuación, se preguntaba si la persona encuestada vivía en pareja o no, y cuántos hijos menores de 18 años residían en el hogar. A continuación se procedía a realizar el cuestionario TIPI. Esta serie de diez preguntas, que figuran en el cuadro SA2 del anexo suplementario A en línea y se describen a continuación, proporciona mediciones de los cinco grandes rasgos de la personalidad.

En el último bloque de la encuesta se formulaban preguntas sobre las características del puesto de trabajo de la persona encuestada (clasificación NACE,3 sector público o privado, jornada parcial o completa y puesto de supervisión).

3.2. Variables de resultados

La encuesta incluía preguntas sobre tres resultados de interés: productividad, preferencia por el trabajo a distancia en el periodo pospandémico (modalidad de trabajo preferida) y valores de reserva para renunciar al trabajo a distancia o aceptarlo después de la pandemia. La principal variable de interés es una medida de productividad autoevaluada, como suele ser el caso en la bibliografía existente sobre la relación entre el trabajo desde el domicilio y la productividad (por ejemplo, Burdett et al 2024; Felstead y Reuschke 2023; Criscuolo et al. 2023). Las preguntas de la encuesta utilizadas en estudios anteriores pedían a los encuestados que compararan su productividad actual con su productividad en un periodo de referencia anterior a la pandemia.4 Además del sesgo de memoria, la diferencia entre dos periodos puede reflejar cambios en la productividad no relacionados con el trabajo desde el domicilio (por ejemplo, cambios en la vida personal, agotamiento general por la COVID-19). En el presente estudio se formula una pregunta diferente para medir el cambio de productividad inducido por el trabajo desde el domicilio.5 Se pide a los encuestados que comparen su productividad en el hogar y en la oficina.

La pregunta exacta tenía el siguiente enunciado: «¿Dónde trabaja con mayor productividad, en la oficina o desde el domicilio?». Las cinco respuestas posibles eran «En la oficina», «En la oficina (ligeramente)», «No hay diferencia», «Desde el domicilio (ligeramente)» y «Desde el domicilio». Estas respuestas muestran una progresión, lo que indica la productividad relativa en el domicilio con respecto a la productividad en la oficina y asigna un carácter ordinal a la variable productividad. A fin de facilitar la legibilidad y la exposición de los resultados, a lo largo del análisis se reducen las cinco categorías a tres fusionando las respuestas «En la oficina» y «En la oficina (ligeramente)», así como «Desde el domicilio (ligeramente)» y «Desde el domicilio».

La pregunta trata de captar la diferencia de productividad entre distintos lugares de trabajo y no a lo largo del tiempo. Así es más adecuada para evaluar el impacto del trabajo desde el domicilio en la productividad, ya que se pide una comparación de la productividad actual con la productividad en un lugar de trabajo contrafactual (en la oficina o desde el domicilio). Este enfoque también mitiga la sobrevaloración de la propia productividad por exceso de seguridad en sí mismos, ya que los encuestados deben comparar su nivel de productividad en dos entornos de trabajo alternativos. La pregunta sobre productividad aparecía casi al principio del cuestionario, inmediatamente después del primer bloque. Antes de esa pregunta, no había ninguna sobre la actitud del encuestado respecto del trabajo a distancia o su disposición a trabajar a distancia después de la pandemia. De este modo, el diseño de la encuesta minimizaba (si no excluía) la manipulación estratégica por parte de los encuestados favorables al teletrabajo, que de otro modo podrían haber tenido la tentación de exagerar su productividad en el domicilio.

En el cuadro 1 a) figuran los estadísticos descriptivos de la variable de productividad. En consonancia con la bibliografía reciente, se observa una gran heterogeneidad en cuanto a la productividad autoevaluada: un tercio de los encuestados son más productivos en la oficina, un tercio son más productivos en el domicilio, y para otro tercio, el lugar donde trabajan no influye.

Cuadro 1

Estadísticos descriptivos: variables de resultados

En la oficina No hay diferencia Desde el domicilio Total
a) Productividad
¿Dónde trabaja con mayor productividad, en la oficina o desde el domicilio?
    Porcentaje 36,7 32,3 31,0 100,0
    N 592 536 510 1 638
b) Modalidad de trabajo preferida
¿Cómo preferiría trabajar después de la pandemia?
    Porcentaje 27,1 9,8 63,1 100,0
    N 472 161 1 071 1 704
c) Valores de reserva (en euros), por modalidad de trabajo preferida después de la pandemia
¿En cuánto tendría que aumentar su salario mensual para hacerle cambiar de opinión?
    Percentil 10 50,0 0,0 100,0
    Mediana 200,0 0,0 300,0
    Promedio 306,4 0,0 429,4
    Percentil 90 600,0 0,0 1 000,0
    Máx. 2 000,0 0,0 2 000,0
    N 276 161 557 994
d) Segmento correspondiente al 1 % superior de los valores de reserva
[No elegiría en ningún caso el trabajo en la oficina (el trabajo desde el domicilio)]
N 195 511 706
  • Notas: Todos los porcentajes son proporciones ponderadas en la población de teletrabajadores que trabajan únicamente o casi siempre desde el domicilio. En a) se muestran los porcentajes tras excluir la falta de respuesta (el 3,9 por ciento de la muestra). En c) se presentan los valores de reserva declarados por los encuestados, una vez recortado el 1 por ciento superior. Se asigna un valor de reserva igual a cero a los individuos para los que la elección entre el trabajo en la oficina o desde el domicilio es indiferente.

    Fuente: Cálculos de los autores con datos de la encuesta realizada en el marco del estudio.

El segundo resultado de interés es la preferencia por el trabajo desde el domicilio en el periodo pospandémico. Esta pregunta tiene dos objetivos principales. En primer lugar, al estudiar esta variable de preferencia se aborda la cuestión de quién querría seguir trabajando a distancia en el periodo pospandémico. Emanuel y Harrington (2024) aportan evidencia empírica de la autoselección negativa de los trabajadores de centros de atención telefónica para puestos a distancia antes de la COVID-19. Esto coincide con la preocupación de los empleadores por la pérdida de oportunidades de control.6 Por el contrario, en este estudio se ha evidenciado una selección positiva para el teletrabajo. En segundo lugar, esta pregunta evita una posible manipulación estratégica que restaría fiabilidad a la pregunta anterior sobre productividad. Algunos encuestados pueden tener la tentación de declarar, por ejemplo, una mayor productividad en el domicilio para apoyar los resultados que presentan el teletrabajo desde una perspectiva favorable. El autoengaño podría afectar también a la respuesta a la pregunta sobre la productividad. La pregunta sobre las preferencias laborales futuras mitiga estos problemas.7

Esta pregunta estaba relacionada con la preferencia por el trabajo desde el domicilio y decía así: «En relación con el puesto de trabajo que desempeñaba mayoritariamente a distancia, y teniendo en cuenta todas las dificultades y ventajas, ¿qué opción elegiría después de la pandemia: trabajar desde el domicilio o en la oficina por la misma remuneración (si pudiera elegir)?». Las cinco respuestas posibles eran «Únicamente desde el domicilio», «Casi siempre desde el domicilio», «Indiferente», «Casi siempre en la oficina» y «Únicamente en la oficina». En cuanto a la pregunta sobre la productividad, se combinan las opciones «Únicamente desde el domicilio» y «Casi siempre desde el domicilio», y «Casi siempre en la oficina» y «Únicamente en la oficina». Como se muestra en el cuadro 1 b), la distribución de las respuestas difiere mucho de la pregunta sobre la productividad y es muy asimétrica: el 63 por ciento de los encuestados preferirían trabajar únicamente o casi siempre desde el domicilio, mientras que solo el 27 por ciento se inclinaban más por la oficina.

Por último, el tercer resultado de interés es la variación en el salario mensual que el encuestado consideraba necesaria para aceptar la opción de: i) trabajar en la oficina en el caso de los individuos dispuestos a trabajar desde el domicilio; y ii) trabajar desde el domicilio en el caso de individuos dispuestos a trabajar en la oficina. El enunciado exacto de la pregunta (que venía justo después de la relativa a la preferencia por el trabajo desde el domicilio tras la pandemia) era: «¿En cuánto tendría que aumentar su salario mensual para hacerle cambiar de opinión?». El objetivo de esta pregunta es obtener una medida del valor (positivo o negativo) del trabajo desde el domicilio. Barrero, Bloom y Davis (2021) y Barrero et al. (2022) demuestran que muchos empleados cambiarían de empleo si su empresa volviera a adoptar una política de trabajo exclusivamente presencial. Aunque la formulación de la pregunta en la encuesta no se basaba en ningún mecanismo de preferencia revelada, las respuestas revisten interés para este problema de adecuación.

Los estadísticos descriptivos que figuran en el cuadro 1 c) indican que los valores comunicados son realistas. Entre quienes están dispuestos a trabajar casi siempre o únicamente desde casa, la mediana del valor del trabajo desde el domicilio es de 300 euros, es decir, el 32 por ciento del salario mensual neto medio en Letonia en 2021.8 Además, la prima salarial que pediría un empleado con preferencia por el trabajo desde el domicilio para considerar la opción de trabajar en la oficina supera sustancialmente la prima salarial que exigiría, en la situación opuesta, un empleado con preferencia por el trabajo presencial para considerar la opción de trabajar desde el domicilio. Esto concuerda con el hecho de que pasar del teletrabajo al trabajo presencial implica costos monetarios y de tiempo asociados a los desplazamientos. El valor de amenidad medio mensual del trabajo desde el domicilio (una vez recortado el 1 por ciento superior) es de 174 euros, con una mediana de 100 euros (el 18,5 y el 10,6 por ciento del salario medio mensual neto, respectivamente). Como se preguntaba por la posibilidad de trabajar «casi siempre o únicamente» desde el domicilio, estos resultados coinciden con el valor de amenidad promedio (en 27 países) de trabajar desde el domicilio 2-3 días a la semana, estimado en un 5 por ciento del salario (Aksoy et al. 2023).

3.3. Medidas de la personalidad

La encuesta contenía una sección destinada a evaluar la personalidad del encuestado según el modelo de los cinco factores de la personalidad (Costa y McCrae 1992). La bibliografía psicométrica ofrece varios cuestionarios normalizados diseñados para construir una medida aplicable a cada uno de los cinco factores. La prueba más completa, el inventario de personalidad NEO revisado (Revised NEO Personality Inventory, NEO PI-R), consta de 260 preguntas (Costa y McCrae 1992). No es una opción práctica para una encuesta a gran escala. En nuestro caso se utiliza la medida TIPI (Gosling, Rentfrow y Swann 2003). Esta prueba se compone de solo diez preguntas, lo que la hace manejable en las encuestas, y es de uso común en economía (Heckman y Karapakula 2019; Alaref, Brodmann y Premand 2020; Campos-Mercade et al. 2021).

Por cada rasgo de la personalidad, el cuestionario TIPI incluye dos afirmaciones (una «positiva» y otra «negativa»). Los encuestados deben indicar, en una escala tipo Likert de 1 a 7, en qué medida están de acuerdo o en desacuerdo con las afirmaciones. La puntuación correspondiente a la afirmación «negativa» se invierte: 1 se recodifica como 7, 2 como 6, y así sucesivamente. El promedio de las dos puntuaciones proporciona una medida unidimensional del rasgo, que va de 1 a 7 con incrementos de 0,5. Por ejemplo, las dos afirmaciones relacionadas con la responsabilidad son «Me considero una persona fiable, autodisciplinada» y «Me considero una persona desorganizada, descuidada». Por sencillo que parezca este planteamiento, Gosling, Rentfrow y Swann (2003) demuestran que el rendimiento de la prueba es solo ligeramente inferior al del popular cuestionario de los cinco grandes rasgos con 44 preguntas (John y Srivastava 1999). Tras comparar varias medidas de los cinco grandes rasgos de la personalidad, Furnham (2008) concluye que las medidas TIPI se correlacionan bien con las puntuaciones obtenidas a partir del inventario NEO de los cinco factores con 60 preguntas (NEO-FFI), y su calidad es mayor que la de otras medidas breves.

En el gráfico 1 se muestran las distribuciones (normalizadas) de los cinco rasgos de la personalidad. Cada rasgo muestra una heterogeneidad sustancial. La curva de la responsabilidad está inclinada a la izquierda, en consonancia con lo observado por Heineck y Anger (2010), entre otros autores. El cuadro SA4 del anexo suplementario A en línea indica la correlación entre las cinco medidas de rasgos de la personalidad en los datos analizados. Ninguna de las correlaciones pareadas es grande, y todas se sitúan en el intervalo que suele observarse en la bibliografía. Estas bajas correlaciones son coherentes con el concepto de los cinco grandes rasgos, en el cual cada rasgo representa una dimensión distinta.

Gráfico 1.
Gráfico 1.

Rasgos de la personalidad: distribuciones

Notas: En el gráfico se estima la densidad de kernel (utilizando el núcleo de Epanechnikov con un ancho de banda de 0,5) para las puntuaciones z de los cinco grandes rasgos de la personalidad. La puntuación de la prueba para cada uno de los cinco rasgos oscila entre 1 y 7. Con fines comparativos, cada puntuación se convierte en una puntuación z restando su promedio y dividiéndolo por su desviación típica, de modo que una unidad del eje de abscisas corresponde a una desviación típica de la puntuación original de la prueba. N = 1 704.

Fuente: Cálculos de los autores con datos de la encuesta realizada en el marco del estudio.

Se realizan dos comprobaciones para abordar el posible problema de que la selección en la muestra esté relacionada con la productividad (por ejemplo, las personas que procrastinan son más dadas a contestar una encuesta en línea antes que ponerse a trabajar) o con rasgos de la personalidad (por ejemplo, la responsabilidad podría estar relacionada con la tendencia a procrastinar, pero también con cumplimentar la encuesta una vez iniciada). En primer lugar, se genera una variable ficticia de día laborable que representa el envío de la encuesta en días laborables durante el horario laboral habitual. Al aplicar la regresión de día laborable a los rasgos de la personalidad, no aparece ninguna asociación significativa con la responsabilidad ni con otros rasgos significativos en los resultados.9 En segundo lugar, los diagramas de densidad k para las puntuaciones z de los cinco grandes rasgos de la personalidad en la muestra (gráfico 1) no revelan diferencias sustanciales con diagramas similares de Heineck y Anger (2010, 539) basados en datos representativos a nivel nacional en Alemania.

4. Análisis econométrico

4.1. Métodos de estimación

El objetivo principal de este artículo es estimar la relación entre los rasgos de la personalidad y tres resultados de interés: 1) la productividad en el domicilio comparada con la productividad en la oficina; 2) la disposición a trabajar desde el domicilio en el periodo pospandémico; y 3) los valores de reserva para renunciar al trabajo a distancia o aceptarlo después de la pandemia. Las dos primeras variables dependientes son variables categóricas ordinales sobre una escala de tres puntos.10 En consecuencia, se aplica un modelo logit ordenado (véase Long y Freese 2014).

Un posible problema es la endogeneidad de los rasgos de la personalidad. Por ejemplo, cabría suponer que la experiencia de la pandemia influye tanto en los rasgos de la personalidad como en la autoevaluación de la productividad. La causalidad inversa también puede plantear un inconveniente. Sin embargo, los cinco grandes rasgos de la personalidad son casi constantes para los adultos que trabajan (por ejemplo, Costa y McCrae 1992; Roberts y DelVecchio 2000). Además, Cobb-Clark y Schurer (2012) muestran que los acontecimientos adversos en el empleo, la salud o la familia no producen cambios económicamente significativos en los rasgos de la personalidad.11

Además de los rasgos de la personalidad, se examinan cinco grupos de controles. El primer grupo está compuesto por la edad y el género. El segundo contiene controles del tiempo y el costo de los desplazamientos: una serie de cinco variables ficticias indica el tiempo de desplazamiento diario cuando se trabaja de manera presencial. Se complementa con una variable continua (transformada logarítmicamente) derivada de una pregunta sobre el costo del desplazamiento al lugar de trabajo. El tercer grupo engloba las características del puesto de trabajo. Esto incluye una clasificación NACE de diez secciones, una variable ficticia que indica si la persona encuestada ocupa un puesto de supervisión, una medida de cuatro categorías sobre la duración total del trabajo desde el domicilio durante la pandemia, una variable ficticia que indica si la persona encuestada tiene experiencia de trabajo desde el domicilio desde antes de la COVID-19 y una variable ficticia que se refiere al teletrabajo transfronterizo. En cuarto lugar, se tiene en cuenta una serie de características personales adicionales, entre ellas un conjunto de variables ficticias de educación (desde la educación secundaria hasta el doctorado) y un conjunto de variables ficticias que indican la lengua materna (letón, ruso y otros). Por último, el quinto grupo incluye varias características relativas al hogar, como vivir o no con un cónyuge o pareja, el número de hijos que viven en el hogar y si la persona encuestada reside en una vivienda unifamiliar o en un apartamento.

En cuanto al tercer resultado de interés, se examinan los determinantes de la prima salarial necesaria para convencer a un individuo que prefiere trabajar desde el domicilio de que acepte un régimen presencial estricto, y para convencer a su homólogo con una preferencia inversa de que acepte trabajar desde el domicilio. Los valores positivos representan el valor declarado por los individuos que prefieren trabajar desde el domicilio en el periodo pospandémico, mientras que los valores negativos representan el valor declarado por los individuos que prefieren trabajar en la oficina. El análisis comienza con un modelo lineal simple, excluyendo los casos con valor subjetivo infinito del trabajo desde el domicilio. Para tener en cuenta la censura, se aplican secuencialmente dos enfoques alternativos: i) winsorización; y ii) regresión por intervalos.12

4.2. Resultados

En el cuadro 2 se resumen las estimaciones logit ordenadas en tres categorías para las variables de rasgos de la personalidad. En las columnas correspondientes a la productividad, la variable dependiente es la productividad desde el domicilio en relación con la productividad en la oficina, mientras que las columnas relativas a la preferencia por el trabajo desde el domicilio recogen los resultados de la disposición a trabajar desde el domicilio tras la pandemia.

Cuadro 2

Resultados de la regresión logit ordenada: rasgos de la personalidad

Variable dependiente Productividad Preferencia por el trabajo desde el domicilio
Rasgos de la personalidad Coeficiente Efectos marginales Coeficiente Efectos marginales
Más alta en la oficina Más alta desde el domicilio Prefiere en la oficina Prefiere desde el domicilio
Extraversión –0,040
(0,060)
0,008
(0,012)
–0,008
(0,011)
–0,211***
(0,069)
0,040***
(0,013)
–0,041***
(0,013)
Amabilidad –0,020
(0,070)
0,004
(0,014)
–0,004
(0,013)
–0,140*
(0,074)
0,027*
(0,014)
–0,027*
(0,014)
Responsabilidad 0,321***
(0,061)
–0,065***
(0,012)
0,060***
(0,011)
0,271***
(0,062)
–0,052***
(0,013)
0,052***
(0,011)
Estabilidad emocional –0,002
(0,055)
0,000
(0,011)
0,000
(0,010)
–0,014
(0,061)
0,003
(0,012)
–0,003
(0,012)
Apertura a la experiencia 0,079
(0,058)
–0,016
(0,012)
0,015
(0,011)
0,134**
(0,064)
–0,026**
(0,013)
0,026**
(0,012)
Tasas de referencia 0,367 0,310 0,271 0,631
N 1 638 1 704
  • * Significativo al nivel del 10 por ciento.   ** Significativo al nivel del 5 por ciento.   *** Significativo al nivel del 1 por ciento.

    Notas: Estimaciones logit ordenadas de tres categorías. Los efectos marginales (promediados en toda la muestra de la estimación) indican una alteración de las probabilidades previstas causado por una variación de la desviación típica en la puntuación del rasgo correspondiente (medido en una escala de 1 a 7). Las regresiones incluyen el siguiente conjunto de controles: duración del trabajo desde el domicilio (cuatro categorías); desplazamiento a la oficina (tiempo y costo); edad, género y situación familiar (tres categorías); número de hijos (menores de 18 años) en el hogar (tres categorías); lengua materna; nivel educativo (seis categorías); variable ficticia de vivienda unifamiliar; características del puesto de trabajo: clasificación NACE (diez categorías), puesto de supervisión, experiencia de trabajo desde el domicilio y de teletrabajo transfronterizo anterior a la COVID-19. Los errores estándar robustos se indican entre paréntesis.

    Fuente: Cálculos de los autores con datos de la encuesta realizada en el marco del estudio.

La responsabilidad está estrechamente relacionada con la medida de productividad y con la disposición a trabajar desde el domicilio: en igualdad de condiciones, las personas con un mayor nivel de responsabilidad afirman que su productividad aumenta con el teletrabajo y están más dispuestas a teletrabajar después de la pandemia. A fin de comprender mejor este resultado, el gráfico SA1 del anexo suplementario A en línea muestra la proporción de personas encuestadas que se consideran más productivas en el domicilio (o en la oficina) por cuartil de responsabilidad. Casi la mitad de las personas situadas en el cuartil inferior de responsabilidad creen ser más productivas en la oficina, frente a solo el 29 por ciento de las situadas en el cuartil superior. Por otro lado, en el segmento más alto de la distribución los individuos tienen una probabilidad 8 puntos porcentuales mayor de considerarse más productivos en el domicilio.

La amabilidad, la extraversión y la apertura a la experiencia no están relacionadas con la productividad desde el domicilio. En cambio, la amabilidad y la extraversión presentan asociaciones negativas con la disposición a teletrabajar después de la pandemia, mientras que ocurre lo contrario con la apertura a la experiencia.

Estos resultados son intuitivos: los trabajadores con una alta apertura a la experiencia tienen más probabilidades de afrontar fácilmente los cambios drásticos que surgen con la transición a una modalidad de trabajo desde el domicilio. Por el contrario, a los individuos extravertidos puede resultarles más difícil permanecer físicamente aislados de sus compañeros. Es posible que los encuestados con una puntuación alta en amabilidad prefieran trabajar en la oficina como forma de manifestar su lealtad a los empleadores o directivos.

La correlación positiva entre la responsabilidad y los principales resultados del mercado laboral está bien documentada en la bibliografía. Por ejemplo, Heineck (2011) detecta un vínculo entre la responsabilidad y los salarios. Fletcher (2013) concluye que un mayor nivel de responsabilidad está relacionado con una mayor probabilidad de estar ocupado. Caligiuri (2000) observa que los empleados con un alto nivel de este rasgo reciben mejores evaluaciones de sus supervisores. Una preocupación potencial entre los empleadores es la de una posible selección negativa de trabajadores para el teletrabajo. La observación de que los trabajadores muy responsables están más dispuestos a trabajar desde el domicilio, que es el lugar donde son más productivos, indica que las empresas no necesitan ejercer controles muy estrictos sobre los empleados que eligen esta modalidad.13

Los resultados no solo son estadísticamente significativos, sino que revisten también relevancia económica, según se desprende de los efectos marginales recogidos en el cuadro 1. Entre los cinco grandes rasgos de la personalidad, un incremento de 1 punto en la desviación típica de la responsabilidad produce el efecto más acusado en la productividad relativa del trabajo desde el domicilio (incremento de 6 puntos porcentuales) y en la disposición a trabajar desde el domicilio después de la pandemia (incremento de 5 puntos porcentuales) (véase el cuadro 2).14 Dado que la tasa de referencia para la condición más productiva en el domicilio es del 31,0 por ciento, la relación entre la responsabilidad y la productividad es, por lo tanto, económicamente significativa. El efecto marginal de la apertura a la experiencia sobre la disposición a trabajar desde el domicilio después de la pandemia (incremento de 2,6 puntos porcentuales por cada punto de desviación típica) es menor que el de la responsabilidad, pero no insignificante, sobre todo desde la perspectiva del trabajo en la oficina: representa aproximadamente el 10 por ciento de la tasa de referencia correspondiente (el 27,1 por ciento). Es decir, los empleados con baja apertura a la experiencia son un recurso importante para los empleadores que quieren mantener las tasas de trabajo presencial en niveles moderados.

A diferencia de la responsabilidad y la apertura a la experiencia, la extraversión y la amabilidad parecen ser rasgos más proclives al trabajo presencial que al teletrabajo. Un incremento de 1 punto en la desviación típica de la extraversión se asocia con un aumento de 4,0 puntos porcentuales en la probabilidad de preferir el trabajo en la oficina y una disminución de 4,1 puntos porcentuales en la probabilidad de preferir el trabajo desde el domicilio después de la pandemia. Los efectos correspondientes a la amabilidad son un aumento de 2,7 y un descenso de 2,7 puntos porcentuales, respectivamente, y los resultados son menos significativos. Por otro lado, no se observa una asociación significativa entre la productividad relativa del trabajo desde el domicilio y la extraversión o la amabilidad. Por último, todos los efectos de la estabilidad emocional son cercanos a cero y sin significación estadística.

La importancia de los rasgos de la personalidad para la productividad del trabajo desde el domicilio y la disposición a teletrabajar se ve reforzada por el hecho de que los resultados se mantienen después de tener en cuenta la presencia de hijos en el hogar, así como por los fuertes efectos de adaptación presentados en el cuadro SA5 del anexo suplementario A en línea. Coincidiendo con otros estudios (Barber et al. 2021; Shockley et al. 2021; Deole, Deter y Huang 2023; Emanuel, Harrington y Pallais 2023; Gibbs, Mengel y Siemroth 2023), la presencia de hijos en el hogar reduce significativamente (hasta en 10 puntos porcentuales) la probabilidad de declarar una mayor productividad en casa que en la oficina. Por otra parte, en el caso de los trabajadores con un máximo de tres meses de experiencia de teletrabajo, la probabilidad de declarar un impacto positivo de la modalidad de trabajo a domicilio en la productividad es entre 15 y 17 puntos porcentuales inferior a la de trabajadores homólogos con una experiencia de más de seis meses en esa modalidad. Esto coincide con la curva de aprendizaje de la adaptación al teletrabajo descrita por Gajendran y Harrison (2007).

Por lo que respecta al valor (subjetivo) de amenidad del trabajo desde el domicilio,15 el cuadro 3 muestra un panorama similar. Las columnas (1) y (2) son regresiones por mínimos cuadrados ordinarios (MCO). La columna (1) excluye a los encuestados con valores «infinitos» o extremadamente altos del trabajo desde el domicilio o en la oficina, mientras que la columna (2) les asigna el percentil 99 del valor observado del trabajo desde el domicilio, VH (o el valor del trabajo en la oficina, VO).

Cuadro 3

Rasgos de la personalidad y valor subjetivo del trabajo desde el domicilio

Variable dependiente Valor del trabajo desde el domicilio (log)
Rasgos de la personalidad (1) (2) (3)
Extraversión –0,299*
(0,177)
–0,529***
(0,153)
–0,576***
(0,161)
Amabilidad –0,241
(0,182)
–0,341**
(0,165)
–0,348**
(0,174)
Responsabilidad 0,444***
(0,166)
0,650***
(0,152)
0,692***
(0,161)
Estabilidad emocional –0,098
(0,167)
0,002
(0,139)
0,007
(0,146)
Apertura a la experiencia 0,071
(0,161)
0,246*
(0,147)
0,269*
(0,155)
N 994 1 698 1 698
AIC 5 796,60 10 409,84 10 083,52
  • * Significativo al nivel del 10 por ciento.   ** Significativo al nivel del 5 por ciento.   *** Significativo al nivel del 1 por ciento.

    Notas: (1): Regresión MCO (se excluye a los encuestados con valores «infinitos» o extremadamente altos del trabajo desde el domicilio o en la oficina). (2): Regresión MCO; a los encuestados con valores «infinitos» o extremadamente altos de trabajo desde el domicilio se les asigna VH = 2 000 euros (VH = –2 000 euros) al mes. (3): Regresión por intervalos suponiendo un VH desconocido de entre 2 000 y 10 000 euros (–10 000 euros y –2 000 euros) al mes para los encuestados con un valor positivo «infinito» o extremadamente alto del trabajo desde el domicilio (o del trabajo en la oficina). Las regresiones incluyen el siguiente conjunto de controles: duración del trabajo desde el domicilio (cuatro categorías); desplazamiento a la oficina (tiempo y costo); edad, género y situación familiar (tres categorías); número de hijos (menores de 18 años) en el hogar (tres categorías); lengua materna; nivel educativo (seis categorías); variable ficticia de vivienda unifamiliar; características del puesto de trabajo: clasificación NACE (diez categorías), puesto de supervisión, experiencia de trabajo desde el domicilio y de teletrabajo transfronterizo anterior a la COVID-19. Los errores estándar robustos se indican entre paréntesis. AIC: criterio de información de Akaike.

    Fuente: Cálculos de los autores con datos de la encuesta realizada en el marco del estudio.

La columna (3) muestra los resultados del modelo de regresión por intervalos descrito en el anexo suplementario B en línea.16 Según todos los modelos (1)-(3), la responsabilidad está positivamente relacionada con el valor subjetivo del trabajo desde el domicilio, mientras que esta relación es negativa para la extraversión. Según la estimación de la columna (2), un incremento de 1 punto en la desviación típica de la responsabilidad se asocia con un aumento del valor subjetivo del trabajo desde el domicilio en un factor de exp(0,650) = 1,916, es decir, en un 91,6 por ciento. Para la mediana del valor positivo del trabajo desde el domicilio (300 euros al mes, véase el cuadro 1 c)), esto se traduce en una cuantía mensual económicamente significativa de 275 euros. Un cálculo similar para la extraversión muestra un efecto menor, pero económicamente significativo: una reducción del valor subjetivo del trabajo desde el domicilio en un 41 por ciento, o 123 euros al mes.

Del mismo modo, para los trabajadores que prefieren trabajar en la oficina, un incremento de 1 punto en la desviación típica de la responsabilidad, en igualdad de condiciones, reduce el valor subjetivo del trabajo en la oficina en un factor de exp(–0,650) = 0,522, es decir, en un 47,8 por ciento. Partiendo de la mediana del valor correspondiente al trabajo en la oficina (200 euros al mes), esto supone una reducción de 96 euros.

En general, los resultados del cuadro 3 coinciden con los de Barrero, Bloom y Davis (2021), que concluyen que el 36 por ciento de los trabajadores en los Estados Unidos buscarían un nuevo empleo que les permitiera teletrabajar algunos días si su empresa actual impusiera una política estricta de trabajo presencial. No obstante, los resultados aquí obtenidos indican que también se da el caso opuesto: algunos trabajadores se opondrían firmemente a permanecer en una modalidad de teletrabajo después de la pandemia.

5. Conclusiones

En este artículo se ha presentado un análisis de la relación entre los rasgos de la personalidad y la productividad laboral en modalidades de trabajo desde el domicilio. Se ha diseñado e impartido una encuesta dirigida a empleados que tuvieron una experiencia de teletrabajo durante la pandemia de COVID-19. La encuesta no solo incluía preguntas sobre productividad, sino también algunas preguntas habituales en la bibliografía psicométrica para medir los cinco grandes rasgos de la personalidad.

Se observa que dichos rasgos influyen en la variación de la productividad cuando se pasa a trabajar desde el domicilio. Los individuos con altos niveles de responsabilidad son mucho más propensos a atribuirse una mayor productividad desde el domicilio que en la oficina: un incremento de 1 punto en la desviación típica de la escala de responsabilidad conlleva un aumento de 6 puntos porcentuales en la probabilidad de declarar una mayor productividad en casa. Como la tasa de referencia es del 31 por ciento, la relación entre la responsabilidad y la productividad es, por lo tanto, económicamente significativa. Además, la responsabilidad, la apertura a la experiencia y la extraversión también influyen en la disposición a trabajar desde el domicilio tras la pandemia. Los trabajadores que, en el contexto pospandémico, no son indiferentes al lugar en el que trabajan conceden un valor sustancial a la modalidad preferida; la responsabilidad y la extraversión son determinantes destacados de este valor. La asociación positiva de la responsabilidad y la apertura a la experiencia con la disposición a trabajar desde el domicilio era previsible, a tenor de la bibliografía existente sobre la influencia de estos rasgos en diversos resultados del mercado laboral. Sin embargo, la asociación negativa entre la extraversión y la disposición a trabajar desde el domicilio es menos evidente. Los individuos extravertidos son sociables y están orientados hacia el mundo social exterior. Cabe plantear la hipótesis de que, para estas personas, la comunicación presencial con los compañeros y la participación en la vida colectiva cotidiana son aspectos muy importantes. En consecuencia, el trabajo desde el domicilio hace que su vida laboral sea menos agradable, tal como sostienen Bellmann y Hübler (2021), quienes documentan una correlación negativa entre la extraversión y la satisfacción laboral en una modalidad de trabajo a distancia.

La contribución de este artículo es triple. En primer lugar, se documenta un nuevo vínculo entre los rasgos de la personalidad y los resultados del mercado laboral. La relación entre los rasgos de la personalidad y la productividad contaba ya con cierto apoyo empírico en experimentos de laboratorio (Cubel et al. 2016). Aquí se aportan nuevas evidencias en forma de datos observacionales sobre esta relación en un contexto de teletrabajo. En segundo lugar, el artículo examina los cambios de productividad inducidos por la pandemia. La bibliografía sobre la COVID-19 aporta evidencias de un efecto heterogéneo del teletrabajo sobre la productividad de los trabajadores. Aquí se demuestra que los rasgos de la personalidad pueden explicar parte de esta heterogeneidad. En tercer lugar, existe evidencia empírica de que la pandemia ha actuado como un choque masivo de reasignación de trabajadores, alterando en gran medida la estructura del empleo y la preferencia de los trabajadores por modalidades de trabajo flexibles (Bick, Blandin y Mertens 2023). El artículo demuestra que los rasgos de la personalidad también influyen en este efecto de reasignación.

En general, se concluye que una política uniforme aplicable a todos los casos difícilmente maximizará la productividad de las empresas o la satisfacción de los trabajadores. Las características individuales de los trabajadores influyen en la capacidad de las empresas para adoptar el trabajo a distancia. Los empleadores que practican el trabajo a distancia deberían invertir en medidas de socialización para compensar los efectos negativos del teletrabajo en el bienestar de los trabajadores más extravertidos.

El estudio presenta varias limitaciones que pueden superarse en futuras investigaciones. En primer lugar, la medida de la personalidad utilizada mitiga los problemas de endogeneidad gracias a su estabilidad a lo largo del tiempo, lo que permite interpretar los resultados de la regresión más allá de la mera correlación. Otros contextos institucionales pueden permitir una identificación más clara de la relación causal entre los rasgos de la personalidad y la productividad en el trabajo desde el domicilio. La encuesta no abarca a toda la población, sino que se centra en los trabajadores con experiencia de trabajo desde el domicilio, por lo que no cabe descartar por completo la autoselección. La explotación de datos demográficos administrativos, como los utilizados en la era anterior a la pandemia por Heineck y Anger (2010), puede mitigar este problema. En segundo lugar, aunque la medida de la productividad relativa se basa en la bibliografía existente, sigue siendo una medida autoevaluada. Como se explica en el apartado 2, pueden obtenerse resultados contradictorios dependiendo de si se utilizan medidas de productividad autoevaluadas u observadas. Así pues, sería útil estudiar la relación entre los rasgos de la personalidad y la productividad observada para confirmar estos resultados. En tercer lugar, el conjunto de datos analizado es transversal, lo que impide estudiar la dinámica a lo largo del tiempo. La encuesta se llevó a cabo en una etapa relativamente temprana de la pandemia. Se podría plantear la hipótesis de que la productividad relativa no es constante en el tiempo. Por ejemplo, Bloom et al. (2015) documentan que la atracción inicial de los trabajadores por el trabajo desde el domicilio desaparece pronto, principalmente a raíz de los problemas de salud mental asociados a la soledad. Por ello, sería interesante explotar los datos longitudinales.

Notes

  1. Eurostat, «Employed Persons Working from Home as a Percentage of the Total Employment, by Sex, Age and Professional Status (%)», https://doi.org/10.2908/LFSA_EHOMP (consultado el 28 de mayo de 2025).
  2. Oficina Central de Estadística, «Employees Working Remotely by Age Groups and Sex 2020Q2–2025Q1», https://data.stat.gov.lv/pxweb/en/OSP_PUB/START__EMP__NB__NBLA/NBL270c (consultado el 20 de mayo de 2025).
  3. Nomenclatura estadística de actividades económicas en la Comunidad Europea.
  4. Por ejemplo, en Burdett et al. (2024), la pregunta exacta es: «Piense en el volumen de trabajo que produce por hora actualmente. ¿Qué diferencia hay con el que habría producido por hora en enero/febrero de 2020?» (pág. 6).
  5. Téngase en cuenta que, en este caso, todos los encuestados habían tenido una experiencia de trabajo desde el domicilio durante la pandemia, y que gran parte de las personas habían pasado a un régimen de teletrabajo de manera obligada, lo que mitiga los problemas de autoselección.
  6. Erdsiek (2021, 5) señala que, en Alemania, este era el caso del 44 por ciento de las empresas de la economía de la información y del 54 por ciento de las empresas manufactureras. Sin embargo, Criscuolo et al. (2023, 64) documentan esa preocupación en menos del 20 por ciento de los directivos encuestados en 25 países de todos los sectores.
  7. Como evidencia inmediata, téngase en cuenta que menos de la mitad de las personas dispuestas a trabajar desde el domicilio después de la pandemia consideraban que eran más productivas en el entorno de su hogar (cuadro SA3 del anexo suplementario A en línea).
  8. Salario medio mensual neto = 939 euros; véase: Oficina Central de Estadística de Letonia, «Average Monthly and Median Wages and Salaries (Euro; Changes, Compared to Previous Period (Per Cent)) 1990–2024», https://data.stat.gov.lv/pxweb/en/OSP_PUB/START__EMP__DS__DSV/DSV010 (consultado el 20 de mayo de 2025). En la encuesta no se preguntaba a los encuestados por sus ingresos.
  9. El único rasgo vinculado de manera significativa (pero solo al nivel del 10 por ciento) a la presentación de la encuesta durante el tiempo de trabajo «normal» es la estabilidad emocional.
  10. Un valor más alto indica una mayor productividad desde el domicilio (tomando como referencia la productividad en la oficina). Del mismo modo, en el caso de la voluntad de trabajar desde el domicilio en el periodo pospandémico, un valor más alto indica una mayor preferencia por el trabajo desde el domicilio. Los resultados obtenidos utilizando una escala de cinco puntos son cualitativamente similares.
  11. Un posible problema es que se hayan asignado los puestos según la predisposición de los empleados a trabajar desde el domicilio basada en los rasgos de su personalidad. Sin embargo, el carácter repentino y generalizado del impacto de la COVID-19 hacen muy improbable tal clasificación. En Letonia, la proporción del trabajo a distancia se sextuplicó, alcanzando aproximadamente el 20 por ciento de la población ocupada.
  12. En el anexo suplementario B en línea se aporta información más detallada sobre estos enfoques.
  13. Esta conclusión contradice aparentemente los resultados de Moens et al. (2024), cuando sostienen que los individuos con un mayor nivel de responsabilidad consideran menos atractivas las ofertas de empleo que permiten trabajar desde el domicilio (aunque el efecto marginal que documentan es extremadamente pequeño). Sin embargo, en el caso de Moens et al. (2024, 329), los participantes en la encuesta son empleados «capaces de realizar como mínimo el 10 por ciento de su trabajo en la modalidad del teletrabajo», y valoran el atractivo del teletrabajo ex ante. En cambio, todos los participantes en el presente estudio ya habían experimentado el trabajo únicamente o casi siempre desde el domicilio en 2020-2021.
  14. En un sentido relativo, el efecto sobre la productividad es mucho mayor, ya que la tasa de referencia es la mitad de la tasa de referencia correspondiente a la disposición a trabajar desde el domicilio después de la pandemia.
  15. Recordemos que este valor es negativo para quienes prefieren, tras la pandemia, trabajar casi siempre o únicamente en la oficina.
  16. La regresión por intervalos (3) con un límite superior de 10 000 euros sobre los valores mensuales del trabajo desde el domicilio y en la oficina para las observaciones censuradas produce resultados muy similares a los del modelo (2), en el que estos valores se fijan en 2 000 euros. Esto indica que los resultados son robustos al variar el límite superior entre 10 000 y 2 000 euros.

Agradecimientos

Esta investigación se ha financiado con subvenciones del Espacio Económico Europeo y Noruega en el marco del proyecto del Consejo de Investigación de Lituania núm. LT08-2-LMT-K-01-070, titulado «The Economic Integration of the Nordic-Baltic Region through Labour, Innovation, Investments and Trade» (LIFT). Este artículo se basa sustancialmente en un documento de trabajo del mismo título, difundido como IZA Discussion Paper No. 15486. Los autores dan las gracias a Jaanika Meriküll y Tairi Rõõm por sus constructivas observaciones. Inta Mierina y Aleksandrs Aleksandrovs contribuyeron al diseño de la encuesta. Las opiniones expresadas en este artículo son de los autores y no coinciden necesariamente con las de las organizaciones a las que están adscritos.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no incurren en ningún conflicto de intereses con respecto al presente artículo.

Bibliografía citada

Adrjan, Pawel, Gabriele Ciminelli, Alexandre Judes, Michael Koelle, Cyrille Schwellnus y Tara Sinclair. 2021. «Will It Stay or Will It Go? Analysing Developments in Telework during COVID-19 Using Online Job Postings Data». OECD Productivity Working Papers, No. 2021–30. París: OCDE.

Aksoy, Cevat Giray, Jose Maria Barrero, Nicholas Bloom, Steven J. Davis, Mathias Dolls y Pablo Zarate. 2023. «Working from Home around the World». CEP Discussion Paper No. 1920. Londres: Centre for Economic Performance.

Alaref, Jumana, Stefanie Brodmann y Patrick Premand. 2020. «The Medium-Term Impact of Entrepreneurship Education on Labor Market Outcomes: Experimental Evidence from University Graduates in Tunisia». Labour Economics 62 (enero): Artículo núm. 101787.  http://doi.org/10.1016/j.labeco.2019.101787.

Alderotti, Giammarco, Chiara Rapallini y Silvio Traverso. 2023. «The Big Five Personality Traits and Earnings: A Meta-Analysis». Journal of Economic Psychology 94 (enero): Artículo núm. 102570.  http://doi.org/10.1016/j.joep.2022.102570.

Almlund, Mathilde, Angela Lee Duckworth, James Heckman y Tim Kautz. 2011. «Personality Psychology and Economics». En Handbook of the Economics of Education, vol. 4, editado por Eric A. Hanushek, Stephen Machin y Ludger Woessmann, 1-181. Amsterdam: Elsevier.

Angelici, Marta, y Paola Profeta. 2024. «Smart-Working: Work Flexibility without Constraints». Management Science 70 (3): 1680-1705.  http://doi.org/10.1287/mnsc.2023.4767.

Anger, Silke, Georg Camehl y Frauke Peter. 2017. «Involuntary Job Loss and Changes in Personality Traits». Journal of Economic Psychology 60 (junio): 71-91.  http://doi.org/10.1016/j.joep.2017.01.007.

Barber, Brad M., Wei Jiang, Adair Morse, Manju Puri, Heather Tookes e Ingrid M. Werner. 2021. «What Explains Differences in Finance Research Productivity during the Pandemic?». Journal of Finance 76 (4): 1655-1697.  http://doi.org/10.1111/jofi.13028.

Barrero, Jose Maria, Nicholas Bloom y Steven J. Davis. 2021. «Why Working from Home Will Stick». NBER Working Paper No. 28731. Cambridge (Estados Unidos): National Bureau of Economic Research.

Barrero, Jose Maria, Nicholas Bloom, Steven J. Davis, Brent H. Meyer y Emil Mihaylov. 2022. «The Shift to Remote Work Lessens Wage-Growth Pressures». NBER Working Paper No. 30197. Cambridge (Estados Unidos): National Bureau of Economic Research.

Bartik, Alexander W., Zoe B. Cullen, Edward L. Glaeser, Michael Luca y Christopher T. Stanton. 2020. «What Jobs Are Being Done at Home during the COVID-19 Crisis? Evidence from Firm-Level Surveys». NBER Working Paper No. 27422. Cambridge (Estados Unidos): National Bureau of Economic Research.

Basso, Gaetano, Tito Boeri, Alessandro Caiumi y Marco Paccagnella. 2022. «Unsafe Jobs, Labour Market Risk and Social Protection». Economic Policy 37 (110): 229-267.  http://doi.org/10.1093/epolic/eiac004.

Becker, Gary S. 1964. Human Capital: A Theoretical and Empirical Analysis with Special Reference to Education. Nueva York: Columbia University Press.

Bellmann, Lutz, y Olaf Hübler. 2021. «Working from Home, Job Satisfaction and Work–Life Balance – Robust or Heterogeneous Links?». International Journal of Manpower 42 (3): 424-441.  http://doi.org/10.1108/IJM-10-2019-0458.

Bick, Alexander, Adam Blandin y Karel Mertens. 2023. «Work from Home before and after the COVID-19 Outbreak». American Economic Journal: Macroeconomics 15 (4): 1-39.  http://doi.org/10.1257/mac.20210061.

Bloom, Nicholas, Philip Bunn, Paul Mizen, Pawel Smietanka y Gregory Thwaites. 2020. «The Impact of Covid-19 on Productivity». NBER Working Paper No. 28233. Cambridge (Estados Unidos): National Bureau of Economic Research.

Bloom, Nicholas, James Liang, John Roberts y Zhichun Jenny Ying. 2015. «Does Working from Home Work? Evidence from a Chinese Experiment». Quarterly Journal of Economics 130 (1): 165-218.  http://doi.org/10.1093/qje/qju032.

Borghans, Lex, Angela Lee Duckworth, James J. Heckman y Bas ter Weel. 2008. «The Economics and Psychology of Personality Traits». Journal of Human Resources 43 (4): 972-1059.  http://doi.org/10.3368/jhr.43.4.972.

Burdett, Ashley, Ben Etheridge, Li Tang y Yikai Wang. 2024. «Worker Productivity during Covid-19 and Adaptation to Working from Home». European Economic Review 167 (agosto): Artículo núm. 104788.  http://doi.org/10.1016/j.euroecorev.2024.104788.

Caligiuri, Paula M. 2000. «The Big Five Personality Characteristics as Predictors of Expatriate’s Desire to Terminate the Assignment and Supervisor-Rated Performance». Personnel Psychology 53 (1): 67-88.  http://doi.org/10.1111/j.1744-6570.2000.tb00194.x.

Campos-Mercade, Pol, Armando N. Meier, Florian H. Schneider y Erik Wengström. 2021. «Prosociality Predicts Health Behaviors during the COVID-19 Pandemic». Journal of Public Economics 195 (marzo): Artículo núm. 104367.  http://doi.org/10.1016/j.jpubeco.2021.104367.

Cobb-Clark, Deborah A., y Stefanie Schurer. 2012. «The Stability of Big-Five Personality Traits». Economics Letters 115 (1): 11-15.  http://doi.org/10.1016/j.econlet.2011.11.015.

Cobb-Clark, Deborah A., y Michelle Tan. 2011. «Noncognitive Skills, Occupational Attainment, and Relative Wages». Labour Economics 18 (1): 1-13.  http://doi.org/10.1016/j.labeco.2010.07.003.

Collischon, Matthias 2020. «The Returns to Personality Traits across the Wage Distribution». Labour 34 (1): 48-79.  http://doi.org/10.1111/labr.12165.

Costa, Paul T., y Robert R. McCrae. 1992. «Normal Personality Assessment in Clinical Practice: The NEO Personality Inventory». Psychological Assessment 4 (1): 5-13.  http://doi.org/10.1037/1040-3590.4.1.5.

Criscuolo, Chiara, Peter Gal, Timo Leidecker, Francesco Losma y Giuseppe Nicoletti. 2023. «The Role of Telework for Productivity during and post COVID-19». Economie et Statistique/Economics and Statistics, No. 539: 51-72.  http://doi.org/10.24187/ecostat.2023.539.2097.

Cubel, Maria, Ana Nuevo-Chiquero, Santiago Sanchez-Pages y Marian Vidal-Fernandez. 2016. «Do Personality Traits Affect Productivity? Evidence from the Laboratory». Economic Journal 126 (592): 654-681.  http://doi.org/10.1111/ecoj.12373.

Deole, Sumit S., Max Deter e Yue Huang. 2023. «Home Sweet Home: Working from Home and Employee Performance during the COVID-19 Pandemic in the UK». Labour Economics 80 (enero): Artículo núm. 102295.  http://doi.org/10.1016/j.labeco.2022.102295.

Dingel, Johnathan I., y Brent Neiman. 2020. «How Many Jobs Can Be Done at Home?». Journal of Public Economics 189 (septiembre): Artículo núm. 104235.  http://doi.org/10.1016/j.jpubeco.2020.104235.

Elkins, Rosemary K., Sonja C. Kassenboehmer y Stefanie Schurer. 2017. «The Stability of Personality Traits in Adolescence and Young Adulthood». Journal of Economic Psychology 60 (junio): 37-52.  http://doi.org/10.1016/j.joep.2016.12.005.

Emanuel, Natalia, y Emma Harrington. 2024. «Working Remotely? Selection, Treatment, and the Market for Remote Work». American Economic Journal: Applied Economics 16 (4): 528-559.  http://doi.org/10.1257/app.20230376.

Emanuel, Natalia, Emma Harrington y Amanda Pallais. 2023. «The Power of Proximity to Coworkers: Training for Tomorrow or Productivity Today?». NBER Working Paper No. 31880. Cambridge (Estados Unidos): National Bureau of Economic Research.

Erdsiek, Daniel. 2021. «Working from Home during COVID-19 and beyond: Survey Evidence from Employers». ZEW Discussion Paper No. 21-051. Mannheim: ZEW – Leibniz-Centre for European Economic Research.

Felstead, Alan, y Darja Reuschke. 2023. «A Flash in the Pan or a Permanent Change? The Growth of Homeworking during the Pandemic and Its Effect on Employee Productivity in the UK». Information Technology & People 36 (5): 1960-1981.  http://doi.org/10.1108/ITP-11-2020-0758.

Fletcher, Jason M. 2013. «The Effects of Personality Traits on Adult Labor Market Outcomes: Evidence from Siblings». Journal of Economic Behavior & Organization 89 (mayo): 122-135.  http://doi.org/10.1016/j.jebo.2013.02.004.

Furnham, Adrian. 2008. «Relationship among Four Big Five Measures of Different Length». Psychological Reports 102 (1): 312-316.  http://doi.org/10.2466/pr0.102.1.312-316.

Gajendran, Ravi S., y David A. Harrison. 2007. «The Good, the Bad, and the Unknown about Telecommuting: Meta-Analysis of Psychological Mediators and Individual Consequences». Journal of Applied Psychology 92 (6): 1524-1541.  http://doi.org/10.1037/0021-9010.92.6.1524.

Gensowski, Miriam. 2018. «Personality, IQ, and Lifetime Earnings». Labour Economics 51 (abril): 170-183.  http://doi.org/10.1016/j.labeco.2017.12.004.

Gibbs, Michael, Friederike Mengel y Christoph Siemroth. 2023. «Work from Home and Productivity: Evidence from Personnel and Analytics Data on Information Technology Professionals». Journal of Political Economy Microeconomics 1 (1): 7-41.  http://doi.org/10.1086/721803.

Gosling, Samuel D., Peter J. Rentfrow y William B. Swann, Jr. 2003. «A Very Brief Measure of the Big-Five Personality Domains». Journal of Research in Personality 37 (6): 504-528.  http://doi.org/10.1016/S0092-6566(03)00046-1.

Hansen, Stephen, Peter John Lambert, Nicholas Bloom, Steven J. Davis, Raffaella Sadun y Bledi Taska. 2023. «Remote Work across Jobs, Companies, and Space». NBER Working Paper No. 31007. Cambridge (Estados Unidos): National Bureau of Economic Research.

Heckman, James J., y Ganesh Karapakula. 2019. «The Perry Preschoolers at Late Midlife: A Study in Design-Specific Inference». NBER Working Paper No. 25888. Cambridge (Estados Unidos): National Bureau of Economic Research.

Heckman, James J., y Tim Kautz. 2012. «Hard Evidence on Soft Skills». Labour Economics 19 (4): 451-464.  http://doi.org/10.1016/j.labeco.2012.05.014.

Heckman, James J., Jora Stixrud y Sergio Urzua. 2006. «The Effects of Cognitive and Noncognitive Abilities on Labor Market Outcomes and Social Behavior». Journal of Labor Economics 24 (3): 411-482.  http://doi.org/10.1086/504455.

Heineck, Guido. 2011. «Does It Pay to Be Nice? Personality and Earnings in the United Kingdom». Industrial and Labor Relations Review 64 (5): 1020-1038.  http://doi.org/10.1177/001979391106400509.

Heineck, Guido, y Silke Anger. 2010. «The Returns to Cognitive Abilities and Personality Traits in Germany». Labour Economics 17 (3): 535-546.  http://doi.org/10.1016/j.labeco.2009.06.001.

John, Oliver P., y Sanjay Srivastava. 1999. «The Big Five Trait Taxonomy: History, Measurement, and Theoretical Perspectives». En Handbook of Personality: Theory and Research, segunda edición, editado por Lawrence A. Pervin y Oliver P. John, 102-138. Nueva York: Guilford Press.

Kitagawa, Ritsu, Sachiko Kuroda, Hiroko Okudaira e Hideo Owan. 2021. «Working from Home and Productivity under the COVID-19 Pandemic: Using Survey Data of Four Manufacturing Firms». PLOS One 16 (12): Artículo núm. e0261761.  http://doi.org/10.1371/journal.pone.0261761.

Lee, Ines, y Eileen Tipoe. 2021. «Changes in the Quantity and Quality of Time Use during the COVID-19 Lockdowns in the UK: Who Is the Most Affected?». PLOS One 16 (11): Artículo núm. e0258917.  http://doi.org/10.1371/journal.pone.0258917.

Long, J. Scott, y Jeremy Freese. 2014. Regression Models for Categorical Dependent Variables Using Stata. Tercera edición. College Station: Stata Press.

Maestas, Nicole, Kathleen J. Mullen, David Powell, Till von Wachter y Jeffrey B. Wenger. 2018. «The Value of Working Conditions in the United States and Implications for the Structure of Wages». NBER Working Paper No. 25204. Cambridge (Estados Unidos): National Bureau of Economic Research.

Mas, Alexandre, y Amanda Pallais. 2017. «Valuing Alternative Work Arrangements». American Economic Review 107 (12): 3722-3759.  http://doi.org/10.1257/aer.20161500.

Moens, Eline, Elsy Verhofstadt, Luc Van Ootegem y Stijn Baert. 2024. «Experimento de encuesta factorial sobre el atractivo del teletrabajo para los empleados en Flandes». Revista Internacional del Trabajo 143(2): 357-382.  http://doi.org/10.1111/ilrs.12319.

Morikawa, Masayuki. 2022. «Work-from-Home Productivity during the COVID-19 Pandemic: Evidence from Japan». Economic Inquiry 60 (2): 508-527.  http://doi.org/10.1111/ecin.13056.

Mueller, Gerrit, y Erik Plug. 2006. «Estimating the Effect of Personality on Male and Female Earnings». Industrial and Labor Relations Review 60 (1): 3-22.  http://doi.org/10.1177/001979390606000101.

Nandi, Alita, y Cheti Nicoletti. 2014. «Explaining Personality Pay Gaps in the UK». Applied Economics 46 (26): 3131-3150.  http://doi.org/10.1080/00036846.2014.922670.

OIT. 2022. El trabajo a domicilio: de la invisibilidad al trabajo decente. Ginebra.

Parra, Carlos M., Manjul Gupta y Trevor Cadden. 2022. «Towards an Understanding of Remote Work Exhaustion: A Study on the Effects of Individuals’ Big Five Personality Traits». Journal of Business Research 150: 653-662.  http://doi.org/10.1016/j.jbusres.2022.06.009.

Roberts, Brent W., y Wendy F. DelVecchio. 2000. «The Rank-Order Consistency of Personality Traits from Childhood to Old Age: A Quantitative Review of Longitudinal Studies». Psychological Bulletin 126 (1): 3-25.  http://doi.org/10.1037/0033-2909.126.1.3.

Shockley, Kristen M., Malissa A. Clark, Hope Dodd y Eden B. King. 2021. «Work–family Strategies during COVID-19: Examining Gender Dynamics among Dual-Earner Couples with Young Children». Journal of Applied Psychology 106 (1): 15-28.  http://doi.org/10.1037/apl0000857.

Sostero, Matteo, Santo Milasi, John Hurley, Enrique Fernandez-Macías y Martina Bisello. 2023. «Teleworkability and the COVID-19 Crisis: Potential and Actual Prevalence of Remote Work across Europe». IZA Journal of Labor Policy 13 (1): 1-25.  http://doi.org/10.2478/izajolp-2023-0006.

Viinikainen, Jutta, Katja Kokko, Lea Pulkkinen y Jaakko Pehkonen. 2010. «Personality and Labour Market Income: Evidence from Longitudinal Data». Labour 24 (2): 201-220.  http://doi.org/10.1111/j.1467-9914.2010.00477.x.

Yang, Longqi, David Holtz, Sonia Jaffe, Siddharth Suri, Shilpi Sinha, Jeffrey Weston, Connor Joyce et al. 2022. «The Effects of Remote Work on Collaboration among Information Workers». Nature Human Behaviour 6 (1): 43-54.  http://doi.org/10.1038/s41562-021-01196-4.

Zhang, Ting, Dan Gerlowski y Zoltan Acs. 2022. «Working from Home: Small Business Performance and the COVID-19 Pandemic». Small Business Economics 58: 611-636.  http://doi.org/10.1007/s11187-021-00493-6.