<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.2 20120330//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.2/JATS-journalpublishing1.dtd">
<!--<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="article.xsl"?>-->
<article article-type="research-article" dtd-version="1.2" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id journal-id-type="issn">1564-9148</journal-id>
<journal-title-group>
<journal-title>Revista Internacional del Trabajo</journal-title>
</journal-title-group>
<issn pub-type="epub">1564-9148</issn>
<publisher>
<publisher-name>Open Library of Humanities</publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id pub-id-type="doi">10.16995/ilrs.26244</article-id>
<article-categories>
<subj-group>
<subject>Perspectiva</subject>
</subj-group>
</article-categories>
<title-group>
<article-title>Derecho laboral y deuda de vida Discurso de aceptaci&#243;n del Bob Hepple Award for Lifetime Achievement in Labour Law 2025</article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001-6086-6939</contrib-id>
<name>
<surname>Supiot</surname>
<given-names>Alain</given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="aff-1">1</xref>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="aff-1"><label>1</label>Profesor em&#233;rito del Coll&#232;ge de France</aff>
<pub-date publication-format="electronic" date-type="pub" iso-8601-date="2026-03-13">
<day>13</day>
<month>03</month>
<year>2026</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="collection">
<year>2026</year>
</pub-date>
<volume>145</volume>
<issue>1</issue>
<fpage>1</fpage>
<lpage>6</lpage>
<permissions>
<copyright-statement>&#x00A9; El autor, 2026. &#x00A9; Compilaci&#243;n de la revista y traducci&#243;n, Organizaci&#243;n Internacional del Trabajo, 2026</copyright-statement>
<copyright-year>2026</copyright-year>
<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
<license-p>El presente art&#237;culo es una obra de acceso abierto sujeta a la Licencia Creative Commons Atribuci&#243;n 4.0 Internacional (CC BY 4.0), que autoriza el uso, la distribuci&#243;n y la reproducci&#243;n sin restricciones en cualquier formato, a condici&#243;n de que se cite debidamente al autor y la fuente originales. V&#233;ase <uri xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/</uri>. Las referencias bibliogr&#225;ficas a los art&#237;culos de la <italic>Revista</italic> figuran en <uri xlink:href="https://labordoc.ilo.org/discovery/search?vid=41ILO_INST:41ILO_V2&amp;lang=es">Labordoc</uri>, el repositorio institucional de la Oficina Internacional del Trabajo. V&#233;ase m&#225;s informaci&#243;n sobre la Organizaci&#243;n Internacional del Trabajo (OIT) y sus publicaciones en el sitio web de la OIT en <uri xlink:href="http://www.ilo.org/">www.ilo.org</uri>.</license-p>
</license>
</permissions>
<self-uri xlink:href="https://es.ilr-rit.org/articles/10.16995/ilrs.26244/"/>
</article-meta>
</front>
<body>
<p>La responsabilidad de las opiniones expresadas en los art&#237;culos solo incumbe a sus autores, y su publicaci&#243;n en la <italic>Revista Internacional del Trabajo</italic> no significa que la OIT las suscriba.</p>
<p>T&#237;tulo original: &#171;Droit du travail et dette de vie: discours de r&#233;ception du Bob Hepple Award for Lifetime Achievement in Labour Law 2025&#187;. <italic>Revue internationale du Travail</italic> 165 (1). Traducci&#243;n de Marta Pino Moreno. Este texto sirvi&#243; de base para el discurso pronunciado en ingl&#233;s en Bangkok el 29 de junio de 2025. Traducido tambi&#233;n al ingl&#233;s en <italic>International Labour Review</italic> 165 (1).</p>
<p><styled-content style="margin-top:3.3em;margin-bottom:0.3em;border-bottom:5px solid;width:120%;">&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;</styled-content></p>
<p>Se&#241;or Presidente,</p>
<p>Distinguidos miembros del comit&#233; organizador,</p>
<p>Estimadas Supryia Routh y Judy Fudge,</p>
<p>Estimados colegas,</p>
<p>Ning&#250;n reconocimiento podr&#237;a tener para m&#237; mayor valor que el vuestro. La <italic>res publica academica</italic> &#8212;la cosa p&#250;blica acad&#233;mica&#8212; es, sin duda, la comunidad a la que me siento m&#225;s profundamente unido. Esta rep&#250;blica traspasa las fronteras de las naciones, los sexos y las generaciones, pues sus integrantes se identifican por un fin com&#250;n: comprender mejor el mundo. No se rige por leyes, sino por rituales que jalonan la vida de quienes se dedican al avance y la transmisi&#243;n del conocimiento, desde la iniciaci&#243;n de la juventud hasta la conmemoraci&#243;n de los antepasados.<xref ref-type="fn" rid="n1">1</xref> La ceremonia del premio Bob Hepple es uno de esos rituales, que honra la memoria del ilustre sabio y reconoce los m&#233;ritos de sus sucesores. Habida cuenta de las eminentes personalidades que me han precedido, dudo mucho que merezca tal honor, pero lo recibo con inmensa gratitud el mismo d&#237;a en que se cumplen 46 a&#241;os de la defensa de mi tesis doctoral en la Universidad de Burdeos.</p>
<p>Al t&#233;rmino de cada una de las dos guerras mundiales, las naciones del mundo, conscientes de que &#171;la paz universal y permanente s&#243;lo puede basarse en la justicia social&#187;,<xref ref-type="fn" rid="n2">2</xref> se propusieron construir un nuevo orden mundial estableciendo normas comunes y promoviendo la cooperaci&#243;n entre Estados igualmente soberanos. La revoluci&#243;n neoliberal ha sustituido este proyecto de &#171;orden mundial&#187; por el de un &#171;orden global&#187;, que promueve la competencia de todos contra todos y somete a los Estados a la soberan&#237;a del Mercado. Los juristas, como garantes de un m&#237;nimo rigor terminol&#243;gico, deben distinguir con claridad entre los proyectos de &#171;mundializaci&#243;n&#187; y de &#171;globalizaci&#243;n&#187;, pues se trata de conceptos diametralmente opuestos.<xref ref-type="fn" rid="n3">3</xref></p>
<p>La voz inglesa <italic>world</italic> y la francesa <italic>monde</italic> (&#171;mundo&#187;) tienen un mismo sentido etimol&#243;gico, a saber: una dimensi&#243;n espaciotemporal que se vuelve habitable para los seres humanos en virtud de su trabajo y cooperaci&#243;n.<xref ref-type="fn" rid="n4">4</xref> Las condiciones f&#237;sicas, clim&#225;ticas, hist&#243;ricas y culturales del acto de habitar la Tierra son extremadamente diversas, por lo que la humanidad se manifiesta como un mosaico de sociedades, cada una dotada de su propio &#171;esp&#237;ritu de las leyes&#187;. En nuestro tiempo estas sociedades deciden enfrentarse o prestarse ayuda mutua, pero ya no pueden ignorarse, dada su interdependencia ecol&#243;gica y tecnol&#243;gica cada vez m&#225;s fuerte. &#171;Construir un mundo&#187; a escala planetaria significa promover una cooperaci&#243;n que potencie el genio &#250;nico de cada sociedad para afrontar los desaf&#237;os comunes y preservar la habitabilidad de la Tierra.</p>
<p>A diferencia de un mundo, un &#171;globo&#187; es una figura geom&#233;trica, una superficie esf&#233;rica cuyos puntos obedecen a las leyes uniformes e intangibles de las matem&#225;ticas. La globalizaci&#243;n, en proceso desde hace medio siglo, considera a la humanidad como una nube de part&#237;culas que se rigen por el &#171;orden espont&#225;neo del mercado&#187;. Al parecer, este orden emana del ajuste de los c&#225;lculos de utilidad de esas m&#243;nadas individuales, que son capaces de autogenerarse y se hallan vinculadas por contratos que, dependiendo de su consentimiento, operan con la l&#243;gica <italic>on/off</italic> de un interruptor. Desde este punto de vista, los gobiernos no deben obstaculizar dicho orden espont&#225;neo, sino facilitar su funcionamiento, a semejanza de un relojero que, al &#171;engrasar el mecanismo de un reloj&#187;, instaura &#171;las condiciones necesarias para el buen funcionamiento de un mecanismo&#187;.<xref ref-type="fn" rid="n5">5</xref> Esta idea conecta con el concepto de revoluci&#243;n digital, que trata de abarcar el mundo entero en forma de unidades discretas de ceros y unos, cuyo procesamiento permitir&#237;a no solo representar, sino tambi&#233;n predecir y modelar el comportamiento humano.</p>
<p>As&#237; pues, la globalizaci&#243;n surge de dos mitos propios de la civilizaci&#243;n occidental: el mito de la naturaleza contractual de las sociedades y el mito de la estructura mec&#225;nica del universo.<xref ref-type="fn" rid="n6">6</xref> Estos dos mitos se conjugan hoy en la utop&#237;a globalista de una gobernanza num&#233;rica de la humanidad. El orden global invierte la jerarqu&#237;a de lo p&#250;blico y lo privado; el Mercado, que ajusta los c&#225;lculos de los intereses particulares, es la &#250;nica instancia soberana a la que se supeditan los Estados como meros instrumentos a su servicio. La propia democracia, asimilada a un &#171;mercado de ideas&#187;, se somete al poder econ&#243;mico en lugar de imponerle normas.<xref ref-type="fn" rid="n7">7</xref> Los &#250;nicos pa&#237;ses que escapan a la primac&#237;a del <italic>dominium</italic> de la propiedad privada sobre el <italic>imperium</italic> de los Estados<xref ref-type="fn" rid="n8">8</xref> son los pa&#237;ses comunistas que han integrado la econom&#237;a de mercado en un marco dictatorial. Este es esencialmente el caso de China, que se define en su propia constituci&#243;n como una &#171;dictadura democr&#225;tica&#187; y que es heredera de la doctrina jur&#237;dica de las &#171;dos riendas&#187;, seg&#250;n la cual el pr&#237;ncipe debe, por un lado, fomentar la codicia individual y, por otro, limitar sus excesos mediante el temor al castigo.<xref ref-type="fn" rid="n9">9</xref></p>
<p>El balance de medio siglo de globalizaci&#243;n es catastr&#243;fico: calentamiento acelerado del planeta, destrucci&#243;n de la biodiversidad, crecimiento exponencial de las desigualdades, retroceso de la democracia, furor identitario, conflictos armados, epidemias, crisis financieras, revueltas, migraciones motivadas por la guerra, la pobreza o la devastaci&#243;n de sus h&#225;bitats, entre otras consecuencias. Este es el caldo de cultivo en el que hoy prosperan los aut&#243;cratas. A falta de garant&#237;as jur&#237;dicas que aseguren un trato equitativo universal, los individuos &#8212;del mismo modo que las empresas y los Estados&#8212; no encuentran otra opci&#243;n que someterse a quienes son m&#225;s fuertes que ellos y, al mismo tiempo, tratar de someter a los m&#225;s d&#233;biles.<xref ref-type="fn" rid="n10">10</xref> Tras haber perdido toda capacidad de influencia sobre una clase dirigente ajena a su experiencia de la realidad, los ciudadanos de a pie observan con impotencia c&#243;mo se deterioran sus condiciones de vida. Esta situaci&#243;n les incita a jurar lealtad a un &#171;peque&#241;o gran hombre&#187; con el que pueden identificarse, y que les promete vengar las injusticias y humillaciones que sufren.<xref ref-type="fn" rid="n11">11</xref> Sin embargo, al redirigir la ira social contra chivos expiatorios y socavar los fundamentos democr&#225;ticos del Estado social, estos paladines del etnonacionalismo no se oponen a la din&#225;mica neoliberal, sino que la perpet&#250;an.</p>
<p>En consecuencia, el problema de nuestro tiempo no estriba en elegir entre la presi&#243;n uniformizadora de la globalizaci&#243;n y las reacciones identitarias que esta provoca, sino en reactivar el proyecto de un orden mundial, es decir, una &#171;mundializaci&#243;n&#187; capaz de abordar los desaf&#237;os ecol&#243;gicos y sociales que hoy afrontan todos los pueblos. Impulsar de nuevo esta v&#237;a exigir&#237;a un triple cambio de paradigma normativo. En primer lugar, ya no deber&#237;amos identificar soberan&#237;a con omnipotencia, sino reconocer la <italic>soberan&#237;a de los l&#237;mites</italic>, ya sean l&#237;mites econ&#243;micos a la concentraci&#243;n de la riqueza, l&#237;mites geogr&#225;ficos o l&#237;mites ecol&#243;gicos. En segundo lugar, una pol&#237;tica de mundializaci&#243;n supondr&#237;a romper con el universalismo a ultranza que se arroga la raz&#243;n absoluta, para cultivar en su lugar un <italic>universalismo de crisol</italic>, que respete la &#171;igual dignidad de todas las culturas&#187; y promueva su aprendizaje mutuo<xref ref-type="fn" rid="n12">12</xref>. Por &#250;ltimo, significar&#237;a romper con el mito de la naturaleza contractual de las sociedades humanas para reconocer la <italic>deuda de vida</italic> intergeneracional.</p>
<p>Me limitar&#233; a abordar aqu&#237; la cuesti&#243;n de la deuda de vida, porque el derecho laboral y de la seguridad social ha sido hist&#243;ricamente el primero en reintegrarla en el ordenamiento jur&#237;dico liberal. El liberalismo &#8212;y m&#225;s a&#250;n el neoliberalismo&#8212; act&#250;a motivado por la fe en un sentido de la historia del derecho que evoluciona del estatus al contrato.<xref ref-type="fn" rid="n13">13</xref> Esta filosof&#237;a de la historia se inspira en el mito del &#171;contrato social&#187; que, de Hobbes a Rousseau y John Rawls, ha dominado el pensamiento occidental durante tres siglos. En el siglo <sc>XVIII</sc> solo se opusieron a este mito dos autores &#8212;Vico y Montesquieu&#8212;, ambos juristas, al considerar que el v&#237;nculo social primario no es el contrato, sino la filiaci&#243;n.<xref ref-type="fn" rid="n14">14</xref> Desde entonces, la antropolog&#237;a ha confirmado la validez de esta observaci&#243;n, al poner de manifiesto el rol primordial y universal de la prohibici&#243;n del incesto en los sistemas de alianzas.<xref ref-type="fn" rid="n15">15</xref> Al nacer, todo ser humano se inscribe en una cadena generacional, y la genealog&#237;a es la fuente primaria del deber de reciprocidad.<xref ref-type="fn" rid="n16">16</xref> Sin embargo, en Occidente se niega esta evidencia, por cuanto contradice frontalmente el contractualismo contempor&#225;neo y sus corolarios: la primac&#237;a de los derechos sobre las obligaciones y la mercantilizaci&#243;n del mundo.</p>
<p>Los l&#237;mites catastr&#243;ficos de esta visi&#243;n contractualista se alcanzaron por primera vez durante el siglo <sc>XIX</sc> en el &#225;mbito de las relaciones de trabajo. La mercantilizaci&#243;n del trabajo hab&#237;a sumido a amplios segmentos de la humanidad en una espiral mort&#237;fera, poniendo en peligro la reproducci&#243;n de los recursos f&#237;sicos de las naciones. Al limitar las horas de trabajo de las mujeres y los ni&#241;os, la legislaci&#243;n laboral fue la primera en responder a la necesidad vital de preservar el ciclo largo de la vida humana y su reproducci&#243;n, frente a los ciclos ef&#237;meros del mercado. A su vez, los seguros sociales &#8212;que m&#225;s tarde dar&#237;an paso a la seguridad social&#8212; instauraron sistemas de solidaridad destinados a proteger a los trabajadores y a sus familias contra los riesgos de p&#233;rdida de ingresos por maternidad, enfermedad, accidente, desempleo, vejez y defunci&#243;n. De esta forma se introdujo un estatus en todo contrato de trabajo, condici&#243;n sin la cual la ficci&#243;n del trabajo mercanc&#237;a habr&#237;a sido insostenible.<xref ref-type="fn" rid="n17">17</xref></p>
<p>Uno de los elementos m&#225;s destacados de este estatus es el sistema de pensiones &#171;de reparto&#187;, en virtud del cual la generaci&#243;n activa proporciona a la generaci&#243;n anterior los medios de subsistencia que la siguiente generaci&#243;n le devolver&#225;.<xref ref-type="fn" rid="n18">18</xref> Este sistema de cr&#233;ditos y deudas establece lo que los antrop&#243;logos denominan una &#171;reciprocidad alterna indirecta&#187; entre tres generaciones sucesivas,<xref ref-type="fn" rid="n19">19</xref> es decir, una solidaridad intergeneracional que escapa a la l&#243;gica contractual. Durante el &#250;ltimo medio siglo, las pol&#237;ticas neoliberales han tratado de desmantelar este sistema en favor de los reg&#237;menes de capitalizaci&#243;n.<xref ref-type="fn" rid="n20">20</xref> El objetivo de la capitalizaci&#243;n es inyectar liquidez en los mercados financieros, pero su efecto es sustituir la solidaridad entre generaciones por el antagonismo, dado que los intereses de los fondos de pensiones son diametralmente opuestos a los de los empleados en el reparto de valor creado por las empresas.</p>
<p>Sin embargo, los retos ecol&#243;gicos de nuestro tiempo muestran la urgente necesidad de ampliar, en lugar de reducir, el alcance de la solidaridad intergeneracional. Estas formas de solidaridad aplican el principio de la &#171;deuda de vida&#187;, cuya importancia crucial se reconoce desde hace tiempo en muchas civilizaciones no occidentales.<xref ref-type="fn" rid="n21">21</xref> Hemos recibido la vida de nuestros progenitores y, en reciprocidad, debemos preservar su existencia y transmitir la vida a nuestros descendientes. Aunque no est&#233; expresamente reconocida como tal en el derecho contempor&#225;neo, esta deuda primordial se manifiesta en forma de &#171;derechos de las generaciones futuras&#187;, proclamados por diversos instrumentos jur&#237;dicos ante los peligros del calentamiento global y la p&#233;rdida de biodiversidad.<xref ref-type="fn" rid="n22">22</xref> Esta idea refleja nuestra dificultad para concebir un universalismo jur&#237;dico en t&#233;rminos distintos de los derechos subjetivos. No obstante, la atribuci&#243;n de derechos a sujetos inexistentes plantea dificultades l&#243;gicas y pr&#225;cticas que se resuelven mediante el concepto de deuda de vida. As&#237;, la cuesti&#243;n de la justicia clim&#225;tica entre pa&#237;ses ricos y pobres se plantea actualmente como un asunto de &#171;deuda ecol&#243;gica&#187;. Nuestra deuda con las generaciones futuras es ante todo una <italic>deuda ecol&#243;gica</italic>: debemos legarles una Tierra que sea al menos tan habitable como la que heredamos de nuestros antepasados. Pero tambi&#233;n es una <italic>deuda educativa</italic>: nos corresponde educar e instruir a nuestros hijos para que sean capaces de dar a su vida en esta Tierra un significado compartido con los dem&#225;s y dejar su propia impronta en el planeta.<xref ref-type="fn" rid="n23">23</xref></p>
<p>Nuestra tarea como juristas consiste en avanzar hacia un derecho laboral y de la seguridad social que ayude a saldar esta doble deuda &#8212;ecol&#243;gica y educativa&#8212; con las generaciones futuras. La realidad ecol&#243;gica se halla indisolublemente unida a la laboral, pues es a trav&#233;s del trabajo como la humanidad ordena, embellece o, por el contrario, destruye sus entornos vitales. La <italic>globalizaci&#243;n</italic> ha acelerado la destrucci&#243;n al empujar a los Estados a una din&#225;mica de continuo deterioro social y ambiental, alentando una divisi&#243;n internacional del trabajo que resulta insostenible para los ecosistemas. Por el contrario, una pol&#237;tica de <italic>mundializaci&#243;n</italic> debe propugnar una organizaci&#243;n del trabajo de las naciones que permita frenar el calentamiento global y proteger la biodiversidad.</p>
<p>Del mismo modo, la organizaci&#243;n del trabajo es el laboratorio en el que se ensayan los buenos y malos usos de las nuevas m&#225;quinas. En el pasado, el taylorismo trataba a los trabajadores como engranajes descerebrados; hoy, la gobernanza num&#233;rica los trata como ordenadores b&#237;pedos.<xref ref-type="fn" rid="n24">24</xref> Adem&#225;s del dominio que ejercen sobre los cuerpos, ahora las m&#225;quinas controlan tambi&#233;n las mentes, en &#225;mbitos que se extienden m&#225;s all&#225; del lugar de trabajo hasta alcanzar a los menores desde la m&#225;s tierna infancia. La globalizaci&#243;n ha propiciado as&#237; el surgimiento del &#171;capitalismo de vigilancia&#187;,<xref ref-type="fn" rid="n25">25</xref> seg&#250;n la definici&#243;n de Shoshana Zuboff, y ha facilitado que el poder econ&#243;mico eluda toda responsabilidad sobre las cadenas de valor que controla. En cambio, una pol&#237;tica de mundializaci&#243;n consistir&#237;a en poner las nuevas m&#225;quinas digitales al servicio de los seres humanos, en lugar de que estos se dobleguen ante aquellas.</p>
<p>Seg&#250;n los t&#233;rminos de la Constituci&#243;n de la OIT, las naciones deben esforzarse por impulsar un &#171;r&#233;gimen de trabajo realmente humano&#187; en todo el mundo.<xref ref-type="fn" rid="n26">26</xref> Ante los desaf&#237;os ecol&#243;gicos y tecnol&#243;gicos de nuestro tiempo, un r&#233;gimen de este tipo debe promover el uso adecuado de las tecnolog&#237;as digitales, as&#237; como la reducci&#243;n del impacto ecol&#243;gico del trabajo y sus productos. Con este fin, la libertad sindical y sus corolarios &#8212;los derechos de representaci&#243;n, negociaci&#243;n colectiva y acci&#243;n colectiva (incluido el derecho de huelga)&#8212;<xref ref-type="fn" rid="n27">27</xref> deben extenderse a las cuestiones cualitativas del contenido y el sentido del trabajo.<xref ref-type="fn" rid="n28">28</xref> Esta ampliaci&#243;n del alcance de la democracia social trae consigo una expansi&#243;n de la justicia social, tal como augur&#243; la Declaraci&#243;n de Filadelfia al t&#233;rmino de la Segunda Guerra Mundial. La Declaraci&#243;n insta a todas las naciones del mundo y a la OIT a &#171;emplear trabajadores en ocupaciones en que puedan tener la satisfacci&#243;n de utilizar en la mejor forma posible sus habilidades y conocimientos y de contribuir al m&#225;ximo al bienestar com&#250;n&#187;.<xref ref-type="fn" rid="n29">29</xref> Hoy en d&#237;a, &#171;utilizar en la mejor forma posible sus habilidades&#187; significa subordinar la supuesta &#171;inteligencia&#187; de las m&#225;quinas a la inteligencia humana, y no a la inversa;<xref ref-type="fn" rid="n30">30</xref> y &#171;contribuir al m&#225;ximo al bienestar com&#250;n&#187; implica dotar a los trabajadores de la libertad individual y colectiva para denunciar y rechazar tareas que puedan causar perjuicio al intelecto humano o al medio ambiente. De este modo, el derecho laboral puede contribuir a satisfacer la deuda de vida que tenemos con nuestros hijos y las generaciones futuras. Al emprender este camino, los juristas seguir&#225;n los pasos de Bob Hepple y su denodado empe&#241;o por lograr el reconocimiento pleno e igualitario de los derechos econ&#243;micos, sociales y culturales.</p>
<p><styled-content style="text-align: right; display: block"><italic>Alain Supiot</italic></styled-content></p>
<p><styled-content style="text-align: right; display: block"><italic>Profesor em&#233;rito del Coll&#232;ge de France</italic></styled-content></p>
<p><styled-content style="text-align: right; display: block"><italic>International Fellow of The British Academy</italic></styled-content></p>
</body>
<back>
<fn-group>
<fn id="n1"><p>V&#233;ase Fran&#231;oise Waquet, <italic>Respublica academica: rituels universitaires et genres du savoir (XVII<sup>e</sup>-XXI<sup>e</sup></italic> si&#232;cle) (Par&#237;s: Presses de l&#8217;Universit&#233; Paris-Sorbonne, 2010).</p></fn>
<fn id="n2"><p>Constituci&#243;n de la OIT, Pre&#225;mbulo, p&#225;rrafo 1. V&#233;ase tambi&#233;n la Declaraci&#243;n de Filadelfia, art&#237;culo II.</p></fn>
<fn id="n3"><p>V&#233;ase Alain Supiot, &#171;Globalisation or &#8220;Mondialisation&#8221;? Taking Social Models Seriously&#187;, en <italic>Social Justice and the World of Work: Possible Global Futures &#8211; Essays in honour of Francis Maupain</italic>, eds. Brian Langille y Anne Trebilcock (Oxford: Hart Publishing, 2023), 13-22; y Alain Supiot, &#171;L&#8217;esprit des lois &#224; l&#8217;&#233;poque globale&#187;, <italic>Revue internationale de droit &#233;conomique</italic>, t.XXXVII 2023/3 (2023): 5-22.</p></fn>
<fn id="n4"><p><italic>World</italic>, como <italic>Welt</italic> en alem&#225;n, procede del protogerm&#225;nico <italic>werald</italic>, palabra compuesta de <italic>wer</italic> (&#171;hombre&#187;) y <italic>ald</italic> (&#171;edad&#187;); v&#233;ase Robert K. Barnhart, <italic>The Barnhart Dictionary of Etymology</italic> (Nueva York: H.W. Wilson Company, 1988), &#171;world&#187;, 1244; Pascal David, &#171;Welt&#187;, en <italic>Vocabulaire europ&#233;en des philosophies: dictionnaire des intraduisibles</italic>, ed. Barbara Cassin (Par&#237;s: Le Robert/Seuil, 2004), 1390-1396. La palabra francesa <italic>monde</italic> procede del lat&#237;n <italic>mundus</italic> (&#171;mundo&#187;), que &#8212;al igual que <italic>cosmos</italic> en griego&#8212; designaba la tierra habitada, as&#237; como el ornamento o adorno, por oposici&#243;n a <italic>immonde</italic> (&#171;inmundo&#187;), es decir, &#171;caos&#187;; v&#233;ase Alfred Ernoult y Antoine Meillet, <italic>Dictionnaire</italic> &#233;tymologique <italic>de la langue latine: histoire des mots</italic>, cuarta edici&#243;n revisada (Par&#237;s: Klincksieck, 2001), &#171;mundus&#187;. En ruso, la palabra <italic>mir</italic> significa &#171;mundo&#187; y &#171;paz&#187;, hasta tal punto que durante la Primera Guerra Mundial esta homonimia inspir&#243; el lema <italic>Mir meru!</italic> (&#171;&#161;Paz al mundo!&#187;); v&#233;ase Charles Malamoud, &#171;Mir&#187;, en <italic>Vocabulaire europ&#233;en des philosophies</italic>, <italic>op. cit</italic>., 803-808).</p></fn>
<fn id="n5"><p>Friedrich A. Hayek, <italic>Law, Legislation and Liberty: A New Statement of the Liberal Principles of Justice and Political Economy</italic>, vol. 2, <italic>The Mirage of Social Justice</italic> (London: Routledge, 1982), 128 [traducido al espa&#241;ol en: <italic>Derecho, legislaci&#243;n y libertad: una nueva formulaci&#243;n de los principios liberales de la justicia y de la econom&#237;a pol&#237;tica</italic>. Segunda parte: <italic>El espejismo de la justicia social</italic> (Madrid: Uni&#243;n Editorial, 2006), 331].</p></fn>
<fn id="n6"><p>V&#233;ase Jean Lass&#232;gue y Giuseppe Longo, <italic>L&#8217;empire num&#233;rique. De l&#8217;alphabet &#224; l&#8217;IA</italic> (Par&#237;s, Presses universitaires de France, 2025). Sobre los or&#237;genes religiosos del imaginario mecanicista, v&#233;ase Lewis Mumford, <italic>Technique et civilisation</italic> (Par&#237;s: &#201;ditions du Seuil, 1950), 22 y ss. [traducido al espa&#241;ol en: <italic>T&#233;cnica y civilizaci&#243;n</italic> (Madrid: Alianza Editorial, 1971)].</p></fn>
<fn id="n7"><p>Tribunal Supremo de los Estados Unidos, <italic>Citizens United v. FEC</italic>, 21 de enero de 2010. V&#233;ase Timothy K. Kuhner, <italic>Capitalism v. Democracy: Money in Politics and the Free Market Constitution</italic> (Stanford: Stanford University Press, 2014); Alain Supiot, &#171;Democracy Laid Low by the Market&#187;, <italic>Jurisprudence</italic> 9, n&#250;m. 3 (2018): 449-460.</p></fn>
<fn id="n8"><p>Los neoliberales han retomado esta distinci&#243;n de Carl Schmitt. V&#233;ase Quinn Slobodian, <italic>Globalists: The End of Empire and the Birth of Neoliberalism</italic> (Cambridge: Harvard University Press, 2018), 10-11 y 219 y ss. [traducido al espa&#241;ol en: <italic>Globalistas: El fin de los imperios y el nacimiento del neoliberalismo</italic> (Madrid: Capit&#225;n Swing, 2021)]. V&#233;ase tambi&#233;n Carl Schmitt, <italic>Der Nomos der Erde im V&#246;lkerrecht des Jus Publicum Europaeum</italic> (Berl&#237;n: Duncker &amp; Humblot, 1974 [1950]), 17 [traducido al espa&#241;ol en: <italic>El Nomos de la Tierra en el Derecho de Gentes del &#171;lus publicum europaeum&#187;</italic> (Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1979)].</p></fn>
<fn id="n9"><p>Sobre esta teor&#237;a, v&#233;ase Fei Han, <italic>Han-Fei-Tse</italic> ou <italic>Le Tao du Prince: la strat&#233;gie de la domination absolue</italic> (Par&#237;s: &#201;ditions du Seuil, 1999), cap. VII [traducci&#243;n e introducci&#243;n de Jean L&#233;vi]; L&#233;on Vandermeersch, <italic>La formation du l&#233;gisme; recherche sur la constitution d&#8217;une philosophie politique caract&#233;ristique de la Chine ancienne</italic> (Par&#237;s: &#201;cole fran&#231;aise d&#8217;Extr&#234;me-Orient, 1965 [1987]), 192 y ss.; Romain Graziani, <italic>Les Lois et les Nombres: essai sur les ressorts de la culture politique chinoise</italic> [Par&#237;s: Gallimard, 2025), 295 y ss.</p></fn>
<fn id="n10"><p>V&#233;ase Alain Supiot, &#171;De la gouvernance par les nombres aux liens d&#8217;all&#233;geance&#187;, en <italic>La Gouvernance par les nombres: cours au Coll&#232;ge de France 2012-2014</italic>, segunda edici&#243;n, publicado bajo la direcci&#243;n de Alain Supiot (Par&#237;s: Fayard/Pluriel, 2020 [2015]), 337-555.</p></fn>
<fn id="n11"><p>Theodor W. Adorno, &#171;Freudian Theory and the Pattern of Fascist Propaganda&#187;, en <italic>Psychoanalysis and the Social Sciences</italic>, vol. 3, ed. G&#233;za R&#243;heim (Nueva York: International Universities Press, 1951), 279-300.</p></fn>
<fn id="n12"><p>V&#233;anse los principios rectores (art. 2) de la Convenci&#243;n sobre la Protecci&#243;n y Promoci&#243;n de la Diversidad de las Expresiones Culturales, 2005, adoptada por todos los miembros de la UNESCO salvo Israel y los Estados Unidos.</p></fn>
<fn id="n13"><p>V&#233;ase a este respecto la c&#233;lebre tesis de Henry Sumner Maine, <italic>Ancient Law: Its Connection with the Early History of Society and Its Relation to Modern Ideas</italic>, con introducci&#243;n y notas de Sir Frederick Pollock, fourth American from the tenth London edition (Nueva York: Henry Holt and Company, 1906 [1861]) [traducido al espa&#241;ol en: <italic>El Derecho Antiguo: su conexi&#243;n con la historia temprana de la sociedad y su relaci&#243;n con las ideas modernas</italic> (Valencia: Editorial Tirant Humanidades, primera edici&#243;n, 2013)].</p></fn>
<fn id="n14"><p>V&#233;ase Charles Edwyn Vaughan, <italic>Studies in the History of Political Philosophy Before and After Rousseau</italic>, vol. 1, <italic>From Hobbes to Hume</italic> (Manchester: Manchester University Press, 1925), 204-302.</p></fn>
<fn id="n15"><p>V&#233;ase Claude L&#233;vi-Strauss, <italic>Les structures &#233;l&#233;mentaires de la parent&#233;</italic> (Par&#237;s: &#201;ditions de l&#8217;EHESS, 2017 [1949]) [traducido al espa&#241;ol en: <italic>Las estructuras elementales del parentesco</italic> (Barcelona: Paid&#243;s, 1969)].</p></fn>
<fn id="n16"><p>V&#233;ase Pierre Legendre, <italic>L&#8217;Inestimable objet de la transmission: &#233;tude sur le principe g&#233;n&#233;alogique en Occident</italic> (Par&#237;s: Fayard, 2004), 137-173.</p></fn>
<fn id="n17"><p>Alain Supiot, <italic>Critique du droit du travail</italic>, tercera edici&#243;n (Par&#237;s: Presses universitaires de France, 2009 [1994]).</p></fn>
<fn id="n18"><p>V&#233;ase Eri Kasagi, ed., <italic>Solidarity Across Generations. Comparative Law Perspectives</italic> (Cham: Springer, 2020).</p></fn>
<fn id="n19"><p>V&#233;ase Marcel Mauss, &#171;La coh&#233;sion sociale dans les soci&#233;t&#233;s polysegmentaires&#187; (1931), en <italic>&#338;uvres</italic>, t. 3, <italic>Coh&#233;sion sociale et divisions de la sociologie</italic> (Par&#237;s: &#201;ditions de Minuit, 1969), 11-26.</p></fn>
<fn id="n20"><p>V&#233;anse las recomendaciones del Banco Mundial en <italic>Averting the Old Age Crisis. Policies to Protect the Old and Promote Growth</italic> (Nueva York: Oxford University Press, 1994).</p></fn>
<fn id="n21"><p>V&#233;ase Charles Malamoud, &#171;La th&#233;ologie de la dette dans le br&#257;hmanisme&#187;, en <italic>La dette. Puru&#7779;&#257;rtha: sciences sociales en Asie du Sud</italic>, n&#250;m. 4, ed. Charles Malamoud (Par&#237;s: &#201;ditions de l&#8217;EHESS, 1980), 39-62; Charles Malamoud, ed., <italic>Lien de vie, n&#339;ud mortel: les repr&#233;sentations de la dette en Chine, au Japon et dans le monde indien</italic> (Par&#237;s, Editions de l&#8217;EHESS, 1988); &#201;tienne Le Roy, &#171;La dette infinie: repr&#233;sentations africaines, solidarit&#233; &#233;cologique et d&#233;veloppement durable&#187;, <italic>VertigO &#8211; la revue &#233;lectronique en sciences de l&#8217;environnement</italic>, Hors-s&#233;rie 26 (septiembre de 2016), <ext-link ext-link-type="uri" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="https://doi.org/10.4000/vertigo.17506">https://doi.org/10.4000/vertigo.17506</ext-link>.</p></fn>
<fn id="n22"><p>V&#233;ase Asamblea General de las Naciones Unidas, Resoluci&#243;n 43/53: Protecci&#243;n del clima mundial para las generaciones presentes y futuras, A/RES/53/53 (6 de diciembre de 1988); Naciones Unidas, Declaraci&#243;n de Rio sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, A/CONF.151/26 (vol. I), 12 de agosto de 1992, Anexo I; Asamblea General de las Naciones Unidas, Resoluci&#243;n 79/1, El Pacto para el Futuro, Anexo II, Declaraci&#243;n sobre las Generaciones Futuras, A/RES/79/1 (22 de septiembre de 2024). V&#233;ase tambi&#233;n el actual procedimiento de opini&#243;n consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las obligaciones de los Estados en relaci&#243;n con el cambio clim&#225;tico. En el &#225;mbito regional, v&#233;ase la Declaraci&#243;n de Reikiavik del Consejo de Europa (2023).</p></fn>
<fn id="n23"><p>Este deber queda plasmado en la Declaraci&#243;n Universal de Derechos Humanos (art&#237;culo 26) mediante el reconocimiento del &#171;derecho a la educaci&#243;n&#187;.</p></fn>
<fn id="n24"><p>Alain Supiot, <italic>La Gouvernance par les nombres: cours au Coll&#232;ge de France (2012-2014)</italic>, segunda edici&#243;n, (Par&#237;s: Fayard, 2020 [2015]).</p></fn>
<fn id="n25"><p>Shoshana Zuboff, <italic>The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power</italic> (Londres: Profile Books, 2019) [traducido al espa&#241;ol en: <italic>La era del capitalismo de la vigilancia: la lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder</italic> (Barcelona: Paid&#243;s, 2020)]. V&#233;ase tambi&#233;n la obra, publicada diez a&#241;os antes, de &#201;ric Sadin, <italic>Surveillance globale: enqu&#234;te sur les nouvelles formes de contr&#244;le</italic> (Par&#237;s: Climats, 2009).</p></fn>
<fn id="n26"><p>Constituci&#243;n de la OIT, Pre&#225;mbulo, p&#225;rrafo 3 (las versiones francesa y espa&#241;ola de la Constituci&#243;n contienen esta idea, mientras que la versi&#243;n inglesa &#8212;menos ambiciosa&#8212; no hace referencia a un &#171;r&#233;gimen de trabajo&#187;, sino &#250;nicamente a &#171;condiciones de trabajo&#187;: <italic>humane conditions of labour</italic>). V&#233;ase un enfoque hist&#243;rico y comparativo en Pierre Musso y Alain Supiot, eds., <italic>Qu&#8217;est-ce qu&#8217;un r&#233;gime de travail r&#233;ellement humain</italic> (Par&#237;s: Hermann, 2018).</p></fn>
<fn id="n27"><p>Desde 2012, el reconocimiento internacional de este derecho es objeto de un ataque frontal por parte de la Organizaci&#243;n Internacional de Empleadores, con el apoyo de los reg&#237;menes m&#225;s autoritarios del mundo. V&#233;ase Alain Supiot, &#171;Vers un droit international de la gr&#232;ve?&#187;, <italic>Le Monde diplomatique</italic>, enero de 2024, <ext-link ext-link-type="uri" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="https://www.monde-diplomatique.fr/2024/01/SUPIOT/66442">https://www.monde-diplomatique.fr/2024/01/SUPIOT/66442</ext-link>; Francis Maupain, &#171;Le droit de gr&#232;ve devant la CIJ: un d&#233;fi historique pour la coh&#233;rence et l&#8217;impact du syst&#232;me de contr&#244;le de l&#8217;OIT&#187;, <italic>Revue de droit compar&#233; du travail et de la s&#233;curit&#233; sociale</italic>, 2025/1: 6-47. Sobre la importancia del derecho de huelga en las luchas por la emancipaci&#243;n de los pueblos, v&#233;ase Bob Hepple, Rochelle le Roux y Silvana Sciarra, eds., <italic>Laws Against Strikes. The South African Experience in an International and Comparative Perspective</italic> (Mil&#225;n: FrancoAngeli, 2015).</p></fn>
<fn id="n28"><p>V&#233;ase Alain Supiot, &#171;El trabajo no es una mercanc&#237;a. Contenido y sentido del trabajo en el siglo XXI&#187;, <italic>Revista Internacional del Trabajo</italic> 140, n&#250;m. 1 (2021): 1-21.</p></fn>
<fn id="n29"><p>Declaraci&#243;n de Filadelfia, art&#237;culo III, <italic>b)</italic>.</p></fn>
<fn id="n30"><p>V&#233;ase Gerg Gigerenzer, <italic>How to Stay Smart in a Smart World: Why Human Intelligence Still Beats Algorithms</italic> (Londres, Penguin, 2023).</p></fn>
</fn-group>
</back>
</article>